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Consejos de entrenamiento para madres

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El ejercicio durante el embarazo y el posparto conlleva sus propios obstáculos. Por eso hemos abordado ambos temas en nuestra Guía para hacer ejercicio durante el embarazo y nuestra Guía para hacer ejercicio después del embarazo. Pero, ¿qué pasa después del posparto? A pesar de la falta de información sobre el tema, el ejercicio durante este periodo es increíblemente importante para las madres.

Además de ser bueno para la salud, entrenar también tiene otras ventajas: aumenta los niveles de energía, reduce el estrés y es una forma de dar un buen ejemplo a los niños. Y para muchas personas hacer ejercicio es una forma de sentirse bien. Todos estos interesantes beneficios pueden acabar repercutiendo positivamente en tu familia y en tu vida cotidiana.

Al fin y al cabo, priorizar tu bienestar y convertirte en tu mejor versión es importante, ya que te ayudará a afrontar con éxito los desafíos que supone la maternidad.

Beneficios del ejercicio para las madres

La maternidad es hermosa, caótica y, sí, a menudo también es agotadora. A veces puede parecer que has corrido una maratón (¡o incluso más que eso!). Sin embargo, el ejercicio podría ser la clave para aumentar tus niveles de energía. ¡Y los beneficios no acaban ahí! Vamos a profundizar en ello. Como madre, tu relación con el fitness influye en la percepción que tienen tus hijos sobre el ejercicio. Dar prioridad a tu salud puede influenciar su actitud hacia el fitness. Predica con el ejemplo y demuestra a tus hijos que el ejercicio es una parte importante de un estilo de vida saludable y que nunca es tarde para comenzar o volver a empezar.

Aumenta los niveles de energía
El ejercicio desempeña un papel fundamental en los niveles de energía. Intenta cambiar esa cuarta o quinta taza de café por un poco de ejercicio para superar el cansancio. Al aumentar los niveles de endorfinas y afectar a otras hormonas, el ejercicio produce una sensación de bienestar que te ayudará a afrontar el día.

Reduce el estrés
Ser madre es DIFÍCIL y el estrés es un problema tanto para el cuerpo como para la mente. Entrenar ayuda a reducir los niveles de cortisol y a gestionar mejor las respuestas neurológicas al estrés (uno de los tantos beneficios del ejercicio para la salud mental).

Mejora la calidad del sueño
Si aún no logras dormir lo suficiente, intenta al menos centrarte en mejorar la calidad de tu sueño. ¿Cómo? Sí, lo has adivinado: ¡con el ejercicio! El ejercicio es una de las formas más eficaces de mejorar la calidad del sueño porque regula el ritmo circadiano, que indica a nuestro cerebro cuándo tenemos que dormir y despertarnos.

Mejora la postura
¿Te pasas parte del día encorvada? O puede que tengas que levantar a tu bebé de la cuna o salir del parque cargando a tu hijo por una de sus rabietas. La maternidad exige mucho al cuerpo y puede causar varios desequilibrios. El ejercicio puede ayudar a aliviar algunos de esos dolores y molestias al fortalecer grupos musculares clave. Prueba también a incorporar algunos ejercicios de aislamiento para equilibrar tu cuerpo y sentirte más fuerte como madre.

Aumenta la confianza y la autoestima
El cuerpo experimenta cambios radicales durante el embarazo y el posparto. Aunque estos cambios son increíbles, pueden hacer que no te sientas bien contigo misma. El ejercicio es una forma estupenda de aumentar la confianza gracias a los logros físicos y mentales que conlleva: saber que has hecho algo por ti y has ganado fuerza te ayudará a mejorar tu autoestima.

Un ejemplo positivo para tus hijos
Como madre, tu relación con el fitness influye en la percepción que tienen tus hijos sobre el ejercicio. Dar prioridad a tu salud puede influenciar su actitud hacia el fitness. Predica con el ejemplo y demuestra a tus hijos que el ejercicio es una parte importante de un estilo de vida saludable y que nunca es tarde para comenzar o volver a empezar.

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Consejos para incorporarlo a tu rutina

Ahora que ya hemos hablado de los beneficios del entrenamiento, pasemos a la parte importante: cómo hacerlo. ¡A continuación encontrarás nuestros mejores consejos para que puedas compaginar la maternidad con el ejercicio!

  1. Levántate temprano: sabemos que no es fácil, pero antes de descartar este consejo, presta atención a lo que tenemos que decir al respecto. No vamos a negar que el descanso es importante. Si dormir sigue siendo difícil para ti, pasa al consejo n.º 2. Pero si este no es tu caso, intenta aprovechar la mañana y entrenar temprano, antes de que los niños se despierten. Te hará sentir bien y, además, es una forma fantástica de dedicarte ese tiempo que tanto necesitas antes de que empiece el caos.
  2. Establece objetivos realistas: si solemos ser más permisivas con nosotras mismas durante el posparto, ¿por qué no hacerlo también ahora? Tanto la maternidad como el fitness requieren una buena dosis de paciencia, ¡así que ve despacio! No intentes exigirte demasiado nada más empezar un nuevo programa de fitness y recuerda la importancia de avanzar al ritmo que puedas. El fitness es una trayectoria a largo plazo y el éxito depende más de mantener la constancia a lo largo del tiempo que de obligarte a entrenar cuando parece que todo se desmorona a tu alrededor.
  3. Reconoce que tus prioridades han cambiado: no hace falta que te comprometas a hacer una hora de ejercicio para disfrutar de sus beneficios. Basta con alcanzar tu Base de 17 minutos al día. Recuerda que no es un sprint, así que opta por una rutina que puedas mantener durante esta etapa de la vida.
  4. Programa tus workouts: si no puedes levantarte antes que tus hijos, trata el ejercicio como si fuera una reunión de negocios y planifica tus sesiones en consecuencia. Encuentra un horario que te venga bien (y a tus hijos, por supuesto), prepara tu equipamiento, desenrolla la colchoneta y ¡ponte a entrenar!
  5. Pide ayuda: ¡no dudes en pedir ayuda a otras personas de tu entorno! Tu cónyuge, pareja u otros familiares pueden cuidar de los niños mientras tú das el máximo en la colchoneta. Ya hemos enumerado los enormes beneficios que el ejercicio físico ofrece a las madres, así que libérate de la culpa y ¡ve a por esas endorfinas!
  6. Incluye a tus hijos: cuando entrenar sola no es una opción, puedes incluir a tus hijos en tu workout. Sal a correr con el cochecito, pasea con tu bebé en el portabebés, juega a la pelota en el patio o ve al parque infantil a hacer un poco de calistenia. ¡Usa la imaginación y escoge actividades que sean divertidas! Es una forma estupenda de ponerte en movimiento mientras pasas un buen momento con tus hijos.
  7. Diviértete: ¡convierte tus sesiones de entrenamiento en verdaderos momentos de cuidado personal y déjate llevar! Piensa en TI. Encuentra algo que te motive, establece un objetivo y ve a por él. Además, si realmente disfrutas de tus sesiones de entrenamiento, tendrás menos probabilidades de saltártelas, y no querrás perderte todos esos beneficios que te hacen sentir tan bien.

Recapitulemos

El ejercicio es importante en todas las etapas de la vida, pero especialmente durante la maternidad. Es cierto que hay muchos desafíos que hacen que entrenar sea difícil para las madres, pero con un poco de previsión, planificación y flexibilidad, es totalmente posible. Y los beneficios merecen la pena; tú mereces la pena. Cuando te das prioridad a ti y a tu salud, todos se benefician. Recuerda que tu bienestar es lo primero. ¡Es hora de priorizarte!

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