Nueve hechos no deseados del alcohol sobre el entrenamiento

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La mayoría de los atletas libres son conscientes de que el alcohol y un estilo de vida saludable no concuerdan y, por lo tanto, lo evitan en pro del rendimiento. Sin embargo, las oportunidades de consumir bebidas alcohólicas se multiplican. Debido a que muchos no conocen las consecuencias potenciales del consumo de alcohol, sobre todo a largo plazo, queremos mostraros un breve resumen de la información más importante sobre el alcohol y el entrenamiento.

Mayor nivel de estrés

El alcohol causa un aumento del nivel de hormonas del estrés, el cortisol, que provoca irritación y mal humor. Además, el aumento del nivel de cortisol va unido a una reducción de los niveles de testosterona, que produce un deterioro de los músculos y reduce la capacidad de quemar grasa.

Menor nivel de la hormona del crecimiento

El alcohol inhibe la liberación de hormonas del crecimiento, que son de vital importancia para recuperarse, quemar grasa y aumentar la musculatura. Sin estas hormonas, el entrenamiento no sirve de nada y no hay ningún progreso.

Mala calidad de sueño

El consumo de alcohol también tiene un efecto negativo en la calidad del sueño, que es importantísimo para la regeneración. Sin una buena calidad de sueño, no puedes hacer ejercicio, ni quemar grasa o crear musculatura con éxito.

Impedimento para la absorción de nutrientes

El alcohol aporta 7,1 kcal de energía por gramo y, por ese motivo, podría considerarse un macronutriente. El problema es que esta energía se tiene que recuperar de inmediato, ya que el cuerpo gasta mucho esfuerzo para almacenarla y convertirla. Esto quiere decir que las calorías de otras fuentes no se metabolizan durante este periodo y, por el contrario, se almacenan casi de inmediato como grasa. La ingestión de nutrientes vitales se dificulta cuando el alcohol está presente en el metabolismo. Por lo tanto, el alcohol destruye los efectos de una dieta sana.

El alcohol engorda

Cuando hablamos del contenido calórico del alcohol nos referimos al alcohol puro que, obviamente, no se consume de forma directa. Está presente en la cerveza, el vino, los cócteles y bebidas similares, que también contienen grandes cantidades de azúcar. Este azúcar se almacena directamente en las células grasas como energía, pues al cuerpo le cuesta mucho consumir las calorías procedentes del alcohol. Además hemos de tener en cuenta que las personas suelen comer bastante antes, durante y después de consumir alcohol (sin olvidarnos de que una de las razones es que el alcohol aumenta el apetito), por lo que esta energía también se almacena en las reservas de grasa del cuerpo.

Deshidratación

El alcohol tiene un efecto deshidratante muy potente, que ya es bastante peligroso por varias razones. Además, los procesos metabólicos se hacen menos eficaces y se ejecutan con mayor lentitud, pues al cuerpo le faltan los líquidos necesarios para que se lleven a cabo las reacciones químicas.

Mal funcionamiento en la transmisión de los impulsos nerviosos

Entrenar tras consumir alcohol, incluso el día después de hacerlo, puede ser muy perjudicial. Por un lado, el metabolismo casi no puede hacer frente a la estimulación del entrenamiento; por otra, le faltan minerales importantes debido a la deshidratación, lo cual significa que la función muscular fundamental de contracción se reduce. Y lo que es aún peor: puede causar calambres, lesiones e inflamación muscular grave.

Debilitación del sistema inmunitario

A causa de las razones ya comentadas (y muchas más), el alcohol debilita el sistema inmunitario. ¡Y a nadie le gusta estar enfermo!

Incluso en pequeñas cantidades es dañino

El alcohol no solo afecta cuando se está entrenando. Todo el mundo debería tener claro que es contraproducente beberlo justo antes o después de entrenar. Incluso en pequeñas cantidades puede negar el efecto de un periodo que, de otra manera, hubiera sido un éxito. El alcohol tiene un efecto tan masivo en los sistemas nombrados arriba, que las consecuencias pueden durar durante un tiempo prolongado.

Resumen

El equilibrio hormonal y el metabolismo sufren efectos negativos debido a la exposición al alcohol, en procesos que afectan prácticamente a todo el cuerpo. El sueño, la recuperación, la quema de grasa y el crecimiento muscular se ven afectados casi por igual. Antes de tomarte esa copa, considera cuánto vale tu cuerpo y el trabajo duro que te está costando. Si aun así todavía crees que no puedes vivir sin tomar alcohol, deberías reducir su consumo en la medida de lo posible y elegir opciones bajas en calorías, y asegurarte de que los niveles de líquidos y minerales permanezcan medio equilibrados bebiendo toda el agua que puedas.

Hay rumores y nuevos descubrimientos constantes sobre los supuestos beneficios del alcohol. Por ejemplo, se ha dicho que la cerveza de trigo tiene propiedades isotónicas, y que el vino tinto es bueno para la salud cardiaca. De hecho existen estudios que confirman que el alcohol es bueno para la salud en cantidades moderadas. Sin embargo, a menudo no está muy claro si los beneficios del alcohol se le pueden atribuir al propio alcohol o en gran medida a otros ingredientes como los flavonoides u otros minerales. Nosotros, Freeletics, te recomendamos que te abstengas de tomar alcohol en todas sus formas, ya que puedes encontrar todos estos nutrientes vitales en otros alimentos y bebidas. ¿Te falta inspiración? En nuestra Coach de Alimentación puedes encontrar sugerencias para realizar bebidas y batidos riquísimos y sin alcohol.