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Los 5 secretos para un bronceado seguro

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No hay nada como entrenar al aire libre en un día radiante. ¿Y si también aprovechas la ocasión para broncearte? Mejor todavía, nadie va a juzgarte por eso. Pero, aunque no hay nada de malo en querer tomar un poco de color en verano, es importante hacerlo de manera inteligente.

Por eso te traemos algunos consejos de bronceado para que este verano puedas disfrutar del sol de forma segura y responsable mientras aprovechas al máximo cada rayo.

¿Por qué se broncea la piel con el sol?

El bronceado, ese tono dorado que adquiere la piel con el sol, es el mecanismo de protección natural de la piel. Cuando la luz solar llega a la piel, aumenta la producción de melanina, un pigmento que absorbe y dispersa la radiación ultravioleta (UV).

Esto ayuda a proteger el ADN de las células de la piel y, al mismo tiempo, contribuye a preservar el folato (vitamina B9) en la sangre.1 Y la melanina es el pigmento que da color y tono a la piel, una característica que ha evolucionado a lo largo del tiempo.

El color de la piel es el resultado de un acto de equilibrio evolutivo. Ante un sol intenso, la piel más oscura protege el folato, un nutriente esencial para el ADN y la salud reproductiva. Cuando la luz solar es más débil, la piel clara deja pasar suficiente radiación UVB para producir vitamina D.2

El bronceado es una manifestación temporal de ese mismo equilibrio, ya que la piel produce más melanina para protegerse de una mayor exposición al sol.

¿Por qué nuestros antepasados no murieron de cáncer de piel?

Entonces, si el color de la piel evolucionó para protegernos, ¿por qué nuestros antepasados no murieron de cáncer de piel? Esto se debe a dos razones.

En primer lugar, la evolución no elimina las enfermedades que aparecen en etapas más avanzadas de la vida. El cáncer de piel causado por la exposición a los rayos UV suele desarrollarse después de la etapa reproductiva, cuando la mayoría de las personas ya han tenido hijos y los han criado.

Eso significa que no hubo mucha presión evolutiva para desarrollar una defensa más fuerte contra esta enfermedad.

En segundo lugar, la exposición al sol era mucho más gradual y, por lo general, se correspondía con el lugar donde las personas vivían. Hoy en día, el riesgo surge de ese desajuste: por ejemplo, una persona de piel clara, adaptada a entornos con poca radiación solar, que ahora vive en una zona con mucho sol, o se va de vacaciones, o se broncea en una cama solar.

De hecho, una revisión de 57 estudios reveló que este tipo de exposición solar intermitente aumentaba el riesgo de melanoma en alrededor de un 60 %, mientras que la exposición diaria y constante no mostró una relación clara.3

No, el bronceado no sustituye al protector solar

Aunque a veces se dice que el bronceado es el «protector solar natural» del cuerpo, su protección es limitada y no sustituye a un protector solar de verdad. Aunque tengas un bronceado de base, su factor de protección solar (FPS) es de tan solo 3 o 4, por lo que apenas protege la piel de las quemaduras solares y de los daños de la radiación UV.

Y lo peor es que conseguir un bronceado de base suele tener el efecto contrario al de proteger la piel: aumenta el riesgo de que personas sanas desarrollen cáncer de piel.4

Precisamente por eso proteger la piel es aún más importante hoy en día, aunque un bronceado de base pueda parecer más «natural» que usar protector solar. Ahora vivimos más años, lo que permite que el daño solar se acumule, y estamos más expuestos al sol en climas a los que nuestra piel nunca llegó a adaptarse del todo.

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¿Cómo puedes broncearte de forma segura? 5 hábitos inteligentes

Disfrutar del sol en verano no tiene por qué poner en riesgo tu piel. Estos 5 hábitos sencillos te ayudarán a disfrutar de los meses más cálidos mientras cuidas tu piel del sol.

Protégete bien y con frecuencia

El protector solar es tu hábito más importante. Aquí te explicamos cómo usarlo correctamente:

  • Opta por un protector solar resistente al agua, de amplio espectro y con un FPS de 30 (¡o superior!).
  • La cantidad recomendada es de alrededor de 30 ml para todo el cuerpo, incluidas las zonas que suelen pasarse por alto.
  • Reaplica el protector cada 2 horas, y siempre después de nadar o sudar.

Elige la hora adecuada

Si tienes pensado entrenar al aire libre, evita hacerlo alrededor del mediodía, cuando el sol está más fuerte. Lo mejor es entrenar a primera hora de la mañana o al final del día, cuando el sol ya haya bajado.

Bebe suficiente y mantén tu piel hidratada

¿Quieres conseguir ese brillo dorado que te da el bronceado? Mantén una buena hidratación bebiendo suficiente agua. Es una ventaja tanto para tu rendimiento como para tu bienestar general.

En cuanto a la piel en particular, aplicar una crema hidratante todos los días te ayudará a mantenerla hidratada y a prevenir la sequedad y la descamación.

¿Qué alimentos ayudan a conseguir una piel luminosa?

¿Quieres alimentos para una piel radiante? Elige opciones con alto contenido de agua. Potencia el brillo natural de tu piel desde el interior con alimentos como el pepino, el melón, el melocotón y la naranja.

También puedes incorporar alimentos ricos en beta-caroteno y antioxidantes, como la zanahoria y el mango, que pueden darle a tu piel un tono ligeramente más cálido, similar al del bronceado. ¡Pero recuerda que ningún alimento reemplaza al protector solar!

Mantente en movimiento

Si necesitas una excusa para moverte más, ¡el verano es la ocasión ideal! Pero en lugar de tumbarte en un solo lugar todo el día, mantente en movimiento con actividades como voleibol de playa, senderismo o natación.

Cuando estás en movimiento, tu exposición al sol cambia de forma natural y también tienes más oportunidades para refrescarte a la sombra.

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Recapitulemos

Lograr ese brillo veraniego tan deseado no es más que un beneficio adicional de llevar un estilo de vida activo y disfrutar del aire libre.

Ya sea que salgas a correr, nadar o hacer senderismo o simplemente entrenes fuera bajo el sol, estar al aire libre aporta beneficios tanto para tu salud física como para tu bienestar mental.

Y nos encanta esa motivación que puede traer consigo un hermoso día soleado. Pero es importante hacerlo de manera responsable.

Protege tu piel, no dejes de hidratarte y haz todo lo posible para evitar las quemaduras solares. Así podrás seguir disfrutando del aire libre ahora y por muchos años más.

Un bronceado natural y luminoso comienza con una piel sana, así que sigue priorizando la salud en cada aspecto de tu vida.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el bronceado?

El bronceado aparece cuando la piel produce más melanina y se oscurece tras la exposición a los rayos UV.

¿Es cierto que el bronceado es el «protector solar natural»?

Dado que el bronceado ofrece un FPS de apenas 3 o 4, no reemplaza el uso de un protector solar con un FPS de 30 o superior.

¿Qué alimentos ayudan a tener una piel sana y radiante?

Los alimentos que contienen mucha agua, como el pepino, el melón, la naranja y el melocotón, pueden ayudar a que tu piel se mantenga hidratada y luzca saludable, aportándole ese «brillo» adicional.

¿Cómo puedes conseguir una piel dorada de forma segura?

Lo esencial es usar un protector solar resistente al agua, de amplio espectro y con un FPS de 30 o superior. Asegúrate de ponerte una cantidad suficiente, reaplicarlo con frecuencia y cubrir también las zonas que suelen pasarse por alto.

Hidrátate bien y usa una crema hidratante a diario para prevenir la sequedad y la descamación. Y no subestimes la importancia de la nutrición: ayuda a tu piel desde el interior con una dieta rica en nutrientes.

Un bronceado saludable empieza con una piel sana, por lo que protegerla siempre debe ser la prioridad.

Fuentes

[1] Jones, P., Lucock, M., Veysey, M., & Beckett, E. (2018). The vitamin D–folate hypothesis as an evolutionary model for skin pigmentation: An update and integration of current ideas. Nutrients, 10(5), 554.

[2] Jablonski, N. G., & Chaplin, G. (2010). Human skin pigmentation as an adaptation to UV radiation. Proceedings of the National Academy of Sciences, 107(Suppl. 2), 8962–8968.

[3] Raimondi, S., Suppa, M., & Gandini, S. (2020). Melanoma epidemiology and sun exposure. Acta Dermato-Venereologica, 100(11).

[4] Richards, K. M. (2024). 6 myths about tanning safety. MD Anderson Cancer Center.

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