Running y enfermedad: Mejor no mezclarlo

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Todos hemos estado en esa situación en la que nos despertamos con los primeros síntomas de un resfriado, pero queremos ir a correr. Seguro que un poco de aire fresco y un poco de ejercicio no hace daño a nadie y los Atletas Libres no ponen excusas, ¿verdad? Pues es un grave error. Existe una gran diferencia entre excusas y razones para no ir a correr. Y sufrir una enfermedad es una gran razón para descansar unos días, sin excepciones. Es mucho mejor prevenir que lamentar, así que para ayudarte a cuidar de tu cuerpo, aquí tienes una explicación sobre por qué es mala idea ir a correr si no te encuentras completamente en forma y cuando puedes finalmente volver a entrenar sin problemas.

Sé bueno contigo mismo

Si tu cuerpo ya está luchando, entonces no lo expongas a más estrés. No importa si es “solo un resfriado”, no deberías ni considerar la opción de salir a correr. Incluso un virus estomacal hace que el cuerpo tenga que luchar y estará débil. Entrenar es lo último que tu cuerpo necesita en este momento. Un resfriado leve puede convertirse en algo más serio si continuas corriendo y, por tanto, no te ayudará a acabar con ello.

Enfermedad no solo significa que el cuerpo está ocupado luchando contra la infección y está más débil de lo normal. También significa que el cuerpo no podrá absorber todos los nutrientes que normalmente asimila sin problemas. Si, de todas formas, decides entrenar, pondrás en riesgo tu salud general y tu rendimiento no mejorará en absoluto. Si ya has tenido fiebre y empiezas tu workout, el corazón tendrá que trabajar el doble para mantener la temperatura baja, que puede incluso causar un ritmo cardíaco irregular. Además los síntomas que afectan a los pulmones tienen más riesgo de empeorar si sales a correr padeciendo estos síntomas. Así que no te arriesgues.

La paciencia es la clave

No puedes acelerar el proceso de curación. Sé paciente, da tiempo al cuerpo y confía en que podrás retomar de nuevo donde lo dejaste cuando tu cuerpo esté recuperado. Espera a volver a sentirte en forma y asegúrate de que han desaparecido todos los síntomas un día antes de que vuelvas a ponerte las zapatillas de deporte. Si te sientes con bastantes fuerzas antes de empezar a correr de nuevo, entonces puedes comenzar  con estiramientos y ejercicios de relajación hasta que te sientas lo bastante en forma para volver lentamente al entrenamiento.

Es importante que no cunda el pánico cuando tengas que empezar de cero, si no entrenas durante unos días. Pero este no es el caso, ya que el cuerpo no olvida todo el entrenamiento y el trabajo duro que has invertido, así que no debería haber un cambio notable en tu rendimiento tras un corto descanso. Solo retrocederás si continuas entrenando durante la enfermedad.

Prevenir es siempre la mejor opción cuando aparece una enfermedad o una lesión. Hay muchas maneras para prevenir la enfermedad desde el principio y comer correctamente puede ayudar de manera especial a fortalecer el sistema inmune. Y si enfermas, no entrenes por el beneficio del entrenamiento. Escucha al cuerpo y cuídalo ya que es la mejor herramienta que tienes.