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Los 8 errores comunes en running

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¿Te quedas sin aliento? ¿No puedes mantener el ritmo? ¿Te duelen los pies y las piernas? Tranquilo, no estás solo. Muchos runners, tanto principiantes como experimentados, cometen errores elementales que pueden tener un efecto perjudicial en el cuerpo y en el entrenamiento. Aquí te enumeramos los ocho errores más comunes y cómo evitarlos para que puedas sacar el máximo de tu entrenamiento.

Correr demasiado rápido

Frecuentemente, los principiantes ven que tienen mucha fuerza en el primer kilómetro y luego bajan el ritmo durante todo el camino, luchando por continuar y haciendo esfuerzos por tomar aire. Cuando esto sucede, no se puede observar el progreso y correr se convierte en algo muy duro y ya no es gratificante, por lo que mucha gente pierde el interés y abandona al poco tiempo. También, al principio, se suelen correr los intervalos demasiado rápido, así que el ritmo baja al final. Incluso runners con experiencia cometen estos errores, quizás no tan a menudo, pero continúan haciéndolo.

La solución:
No te apresures. Empieza despacio. No pasa nada si empiezas como a caminar rápido, porque eso significa que continuarás hasta alcanzar tu distancia deseada. Mejor ir despacio que empezar con un sprint y parar a medio camino. Con el tiempo, tu ritmo aumentará una vez que tu cuerpo gane resistencia y se acostumbre al entrenamiento. Y luego empezarás pronto a superar tu PB.

Correr muy lejos y más tiempo

Sabemos que estás entusiasmado, pero no abarques más de lo que puedas. Trata bien a tu cuerpo y no te eches demasiado encima. Los principiantes empiezan con distancias que son muy lejanas y el cuerpo no puede soportarlo al principio. Esto hace que las personas paren y tengan dolor en los tendones y ligamentos.

La solución:
Selecciona tus primeras distancias sabiamente y piensa en caminar en alguna de las partes. Te ayudará a llegar más lejos y a ser más amable con los músculos y huesos hasta que se acostumbren a correr.

Mal calzado

Muchas personas buscan entre sus zapatos y encuentran un par de zapatillas viejas que “servirán” para ir a correr en cuanto decidan empezar. Pero no, no servirán. Unas zapatillas viejas y desgastadas no son adecuadas. Unas zapatillas de correr tampoco son unas zapatillas de tenis y tampoco es la solución ponerse unas zapatillas que se utilicen diariamente. Si comienzas a correr con calzado malo, tendrás un alto riesgo de lesionarte debido al apoyo insuficiente.

La solución:
Para cualquier persona que corra, tener unas zapatillas adecuadas es totalmente primordial y será la mejor inversión para entrenar. Tómate tu tiempo para descubrir lo que necesitas saber sobre zapatillas de correr para no sufrir ninguna lesión y parar el entrenamiento.

Atarse mal los cordones

Puede sonar un poco exagerado, pero la manera en la que uno se ata las zapatillas puede afectar a la hora de correr. Y muchas personas cometen estos errores. Atarse los zapatos muy ajustados pueden causar inflamación del empeine, o puede incluso cortar el flujo de sangre. Pero, por el contrario, tener las zapatillas demasiado sueltas, puede hacer que el mejor zapato ortopédico se convierta en uno que no sea adecuado. En el peor de los casos, los dedos del pie estarán constantemente manteniendo la zapatilla en posición sin darte cuenta, y puede causar un calambre doloroso, una tensión y lesión muscular duradera.

La solución:
Asegúrate de que atas los cordones lo suficientemente tirante para que las zapatillas no estén demasiado sueltas y sean cómodas. Pero no muy ajustadas para que no sientas excesiva presión.

Pasar por alto la importancia de los calcetines

Es sorprendente, pero las medias pueden resultar muy importantes en Running. Llevar calcetines no adecuados pueden causar ampollas dolorosas, incluso debajo de las uñas de los pies, que pueden ponerse negras si sangran.

La solución:
Elige calcetines que no tengan costuras incómodas, ya que estas causan ampollas, y no correr con medias que te queden pequeñas, porque reducen el movimiento. Comprar calcetines especiales para correr, que normalmente no tienen costuras, es la mejor opción si no tienes medias adecuadas en casa.

Comer demasiado

Cuando se come una comida completa, aumenta la sangre en el estómago y este necesita más oxígeno. Si esto sucede antes de ir a correr, no habrá suficientes reservas para las piernas y te sentirás cansado, lento y probablemente que no puedas terminar la carrera.

La solución:
Si ya has comido unas horas antes de ir a correr, entonces no deberías comer nada muy pesado justo antes de entrenar. Un pequeño snack sería suficiente. Puedes encontrar más consejos sobre qué y cuándo comer aquí.

Beber muy poco

Correr distancias largas o a una mayor intensidad provocará que el cuerpo pierda agua, que necesita ser reemplazada. La deshidratación es peligrosa para el cuerpo y tiene efectos negativos en tu rendimiento.

La solución:
Si normalmente olvidas beber lo suficiente, intenta tener cerca de ti un par de botellas hasta 2,5 litros, bien en casa, en la oficina o en el coche. Bebe durante el día y consigue tener una rutina bebiendo agua.

Ropa no adecuada

Correr con el equipamiento inadecuado puede resultar incómodo. Sentir que algo roza, frota o sobrecalienta no es divertido y puede acabar rápidamente con tu motivación. Llevar ropa funcional es la clave, pero no significa que tu ropa tiene que estar hecha de lo más moderno y de las microfibras más caras.

La solución:
La ropa debe adaptarse bien y no llevar costuras incómodas que rocen. Además no deben ser muy pesadas o calurosas si sales a correr en verano, pero tiene que mantener tu cuerpo (incluyendo los tobillos) caliente en el invierno. La gama de rendimiento en la tienda de Freeletics Wear es también ideal para correr.

Tomar medidas simples para evitar estos problemas comunes mejorará, sin lugar a dudas, tu experiencia corriendo y te ayudará a disfrutar más de tu progreso. Más vale prevenir que lamentar. Podrás concentrarte en tu entrenamiento y alcanzar mayores objetivos.