Robin llevaba un estilo de vida activo y sabía que el entrenamiento de fuerza tenía un lugar en su rutina. Pero, sin un objetivo concreto que alcanzar, sus intentos de incorporarlo nunca terminaban de consolidarse. Al unirse al desafío de transformación de Freeletics no buscaba convertirse en una persona diferente, sino dejar atrás ese patrón de empezar y abandonar, crear una rutina que realmente pudiera mantener y conseguir resultados de una vez por todas.
Descubre cómo cinco meses de un plan estructurado de entrenamiento, alimentación y recuperación cambiaron la vida cotidiana de Robin.
«Siempre me había centrado más en el acondicionamiento. Sabía que algún tipo de entrenamiento de fuerza era importante para la salud y la forma física en general.
Y hasta he intentado un par de veces empezar una trayectoria de fitness por mi cuenta. Sin embargo, nunca tuve objetivos claros en los que enfocarme, y por eso me costaba ser constante con el gimnasio y ganar fuerza.
Y aunque me consideraba una persona bastante atlética, nunca había prestado mucha atención a mi alimentación; sabía que ahí tenía mucho margen de mejora.
Mi objetivo al comenzar el desafío era desarrollar una rutina que incorporara una alimentación saludable y un entrenamiento de fuerza constante a mi rutina habitual de acondicionamiento».
Un compromiso de verdad
«Ya había empezado trayectorias de fitness otras veces, pero, por algún motivo, nunca lograba completarlas. Mantenía la constancia durante un tiempo, pero luego la vida se complicaba, perdía la motivación y, poco a poco, terminaba volviendo a mis hábitos de antes.
Y, sinceramente, el entrenamiento de fuerza tradicional nunca había sido algo que disfrutara de verdad. Pero varios amigos me habían hablado del enfoque diferente de Freeletics en cuanto al fitness: los workouts eran exigentes, pero también divertidos, y el programa no se centraba únicamente en entrenar, sino también en la alimentación y la recuperación.
Eso despertó mi interés de inmediato. Quería vivir toda la trayectoria y, de una vez por todas, comprometerme con algo de principio a fin. Más que solo mejorar mi físico, quería demostrarme a mí mismo que podía convertirme en alguien capaz de cumplir lo que se propone, incluso cuando resulta incómodo o difícil.
Por supuesto, quería mejorar mi físico, ganar musculatura, reducir mi porcentaje de grasa corporal y ponerme más fuerte. Pero ese no era mi único objetivo. Quería desarrollar hábitos que realmente pudiera mantener a largo plazo. Quería que comer sano, entrenar con constancia y recuperarme bien fueran parte de mi estilo de vida, en lugar de hacerlo solo cuando tenía motivación».
Dudas antes de empezar
«Mi primera duda era si el desafío realmente me ayudaría a generar un cambio duradero. Cinco meses pueden parecer mucho tiempo, pero, en realidad, no es tanto. Me preocupaba que fuera tan solo un programa muy intenso con el que conseguiría excelentes resultados, pero que, en cuanto terminara, todo volviera poco a poco a ser como antes. No quería una transformación a corto plazo: mi objetivo era crear hábitos que pudiera mantener.
Mi segunda preocupación era cómo afectaría a mi vida social. El desafío requiere un compromiso de verdad. No puedes salir a comer cuando te dé la gana, tomar unas copas el fin de semana o saltarte los workouts por falta de tiempo. Me preocupaba tener que decir que no a mis amigos más a menudo y que el desafío terminara limitando demasiado mi día a día.
Y, por supuesto, siempre tenía esa vocecita en mi cabeza recordándome que ya había comenzado trayectorias de fitness antes y no había podido mantener la constancia. Me preguntaba si esta vez sería diferente».
La parte más difícil
«Para ser sincero, el primer mes fue duro. Por supuesto, me dolía todo el cuerpo todo el tiempo, pero lo más difícil no fue la parte física, sino la mental. Cada día tienes que volver a tomar la decisión correcta, una y otra vez, sin poner excusas.
Lo que realmente me ayudó fue el increíble apoyo de la comunidad. Los entrenadores y los demás participantes me apoyaron muchísimo, y fue genial poder hablar con otras personas que se enfrentaban a los mismos desafíos. Eso fue clave para mí».
Cuando todo se volvió más fácil
«Después de un tiempo, algo cambió. Me sentía más fuerte que nunca y, en lugar de acabar agotado después de entrenar, los workouts me daban más energía. Una vez que empecé a sentirme así, me resultó mucho más fácil mantener la constancia y pude seguir hasta el final.
El cambio más importante es que los hábitos saludables se han convertido en parte de mi rutina diaria sin que tenga que pensarlo. Ya no tengo que obligarme a entrenar o a comer sano; es algo que disfruto. También me volví mucho más consciente de cómo la alimentación, el sueño y la recuperación repercuten no solo en mi rendimiento, sino también en mis niveles de energía y en mi estado de ánimo a lo largo del día.
Empecé a sentirme más productivo en el trabajo, a dormir mejor y, en general, mi estado de ánimo mejoró mucho».
El efecto dominó
«Cada persona que notaba mi transformación enseguida me preguntaba qué había hecho, y muchos decían que también querían probar el programa.
Pero lo que me dio aún más felicidad fue ver cómo inspiraba a las personas que me rodeaban. Algunos de mis amigos empezaron a entrenar con más constancia después de seguir mi trayectoria, y algunos incluso se unieron a Freeletics. Me hizo darme cuenta de que cuidarnos también puede tener un impacto positivo en las personas que nos rodean».
Objetivo conseguido
«¿Logré mi objetivo? ¡Sin duda! Los resultados fueron increíbles. No solo logré sentirme más fuerte que nunca, sino que también desarrollé hábitos que sé que podré mantener. El mayor logro fue encontrar la manera de integrar el entrenamiento, la alimentación y la recuperación en mi vida cotidiana. Incluso después de que terminara el desafío, pude mantenerme constante porque estos hábitos ya formaban parte de mi rutina, no eran solo parte de un programa de cinco meses.
¡Y también me sentí triste! Me dio pena que terminara. Me había acostumbrado tanto a la rutina, a la comunidad y a compartir la trayectoria que no quería que se acabara. Echo de menos a todos y me habría encantado que continuara. Pero, por supuesto, al mismo tiempo, me sentí muy orgulloso. Considerando mi punto de partida, haber mantenido el compromiso durante los cinco meses y ver todo lo que había conseguido fue una sensación increíble.
Ahora quiero seguir adelante. El desafío me dio todo lo que necesitaba: desde workouts eficaces hasta planes de alimentación que sé que me funcionan. Ya no hay excusas como “no sé qué ejercicios debería hacer” o “no sé cómo comer sano”. Ya tengo los conocimientos y la rutina. Ahora solo tengo que seguir con lo que he empezado.
Eso sí, de vez en cuando me daré el gusto de comer una pizza cuando tenga ganas; lo importante es encontrar un equilibrio saludable que pueda mantener a largo plazo».
Mi consejo: ¡empieza!
«Nunca sentirás que es el momento perfecto para comenzar, y tampoco hace falta. Confía en el proceso, especialmente al principio. Las primeras semanas son las más difíciles, pero llega un momento en el que todo se vuelve más fácil. Empiezas a sentirte más fuerte, tienes más energía y los hábitos saludables pasan a formar parte de tu día a día.
Y, sobre todo, no busques la perfección. Solo tienes que mantener la constancia. Los resultados llegarán».
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