¿Por qué tengo tanta hambre?

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Hambre. Todos experimentamos esta sensación persistente varias veces al día. Pero, ¿sabías que existen diferentes factores que generan hambre, y es posible que tengas hambre por alguna razón completamente diferente a la persona sentada a tu lado? Más adelante te explicaremos las diferentes razones del hambre y cómo puedes diferenciarlas unas de otras.

Razón #1: tu cuerpo necesita más energía

El hambre tiene un sencillo, pero importante objetivo: adquirir los nutrientes que tu cuerpo necesita para proporcionarle energía y mantener el motor en funcionamiento.

La sensación de hambre está provocada y regulada por mecanismos realmente complejos, donde las hormonas y los nervios, por ejemplo, están involucrados. Sencillamente hablando, puedes pensar en tu cerebro actuando como un centro de control, que procesa diferentes tipos de señales de tu cuerpo: las hormonas como la grelina por ejemplo, que también es conocida como la “hormona del hambre”, se liberan cuando el intestino está vacío. Viaja a través de la sangre para informar al cerebro de que deberías comer algo. Además, los receptores en el intestino pueden comunicar al cerebro que el intestino está vacío y que sería buena idea comer algo pronto. En pocas palabras: estos mecanismos innatos se aseguran de que no mueras de hambre.

Razón #2: quieres distraerte de sentimientos específicos

Muchas personas piensan que tienen hambre cuando realmente, son solo víctimas de emociones específicas que pueden desencadenar ansias de comer. A menudo las personas tienden a comer cuando experimentan situaciones estresantes, como tener problemas con el jefe o con la pareja. Otras personas se distraen con la comida cuando están tristes o aburridas.

Razón #3: tu sensación de hambre es disfuncional

Hay otro factor realmente interesante que puede hacer que la gente coma en exceso, ya que pueden no ser conscientes de: sus hormonas. Hay docenas de hormonas que regulan la sensación de saciedad y de hambre. Las dos más famosas son la leptina y la grelina. La leptina, una hormona que se sintetiza en el tejido graso e informa al cerebro de que estás lleno y no necesitas comer más. El problema es que a veces esta comunicación no funciona y esto tiene que ver con nuestro tejido graso. La gente que es obesa tiene demasiado tejido graso, que conduce a la producción de grandes cantidades de leptina. Puede que ahora pienses que es bueno, porque cuanta más leptina tengas, más saciado te sentirás, ¿verdad? Desafortunadamente, más bien lo contrario. En estas grandes cantidades no tiene el mismo efecto nunca más y terminas con sensación de hambre y comiendo más y más. La buena noticia es que, tan pronto estas personas empiezan a perder peso, sus hormonas cambian gradualmente a niveles normales.

El homólogo de la leptina es la grelina, que también se conoce por el término de la “hormona del hambre”. Se libera si tienes el estómago vacío para informar al cerebro de que deberías comer algo. Curiosamente, también se libera en grandes cantidades si no duermes lo suficiente.

Razón #4: Estás deshidratado

Algunas veces, el hambre que sientes es deshidratación disfrazada. A menudo tendemos a hacer un mal diagnóstico de la sensación de sed, que engaña al cuerpo haciéndole pensar que necesita comida cuando lo que realmente está pidiendo es líquido.

Resumamos

El hambre puede tener diferentes factores desencadenantes. Normalmente tienes hambre porque necesitas dar energía a tu metabolismo. Sin embargo, muchas personas solo piensan que tienen hambre cuando realmente es simplemente una manera de distraerse de algunas emociones o puede ser el resultado de una interacción alterada de las hormonas que regulan la saciedad, el hambre y el cerebro. Recomendamos seguir una alimentación saludable y equilibrada, dormir y beber lo suficiente para frenar el hambre.

Y la próxima vez que sientas la necesidad de atacar la nevera, pregúntate “¿lo necesito realmente?”. Detecta los factores desencadenantes de hambre individuales y deja de picotear innecesariamente.