“Mi gran sueño hecho realidad.” – La transformación de Lena con Freeletics Gym

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¿Cuál es tu gran sueño? ¿Tomar las riendas de tu destino? ¿Vivir tu gran pasión? ¿O quizás perder 10 kg o conseguir unas abdominales definidas? A pesar de que parezca imposible, si deseas hacer lo que haga falta para lograrlo, lo conseguirás. Lena lo hizo. Tuvo fe en sí misma y en sus capacidades. Así es cómo alcanzó su gran sueño. Lee su historia e inspírate para hacer realidad el tuyo.

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Hola, me llamo Lena. Tengo poco más de veinte años y ahora vivo en Berlín. Hace unos meses no me hubieras visto haciendo deporte. Mi hermana fue siempre la niña deportista, mientras yo me hacía la dormida cuando me intentaba convencer para entrenar con ella el sábado por la mañana. Los deportes y yo hemos tenido siempre una relación intermitente. Durante un tiempo jugué al voleibol, nadé bastante e incluso salí a correr con regularidad, pero las cosas cambiaron cuando empecé la universidad. Me centré más en salir de fiesta, no comía sano y no tenía tiempo para hacer deporte. Por supuesto que disfruté muchísimo, pero mi cuerpo empezó a reaccionar mal. Empecé a sentirme incómoda en mi propia piel, especialmente con la grasa acumulada en mis caderas.

Lena

Ponía excusas una y otra vez. Al principio de 2015, me mudé a Berlín para hacer unas prácticas. Me prometí a mí misma que volvería a ponerme en forma en este nuevo capítulo de mi vida. Está claro que es más fácil decirlo que hacerlo, ya que apenas tenía tiempo libre, estaba más estresada y apenas tenía tiempo para cocinar así que comía comida rápida. Mi intención de hacer deporte se fue por la borda. El verano llegó y tenía que trabajar, así que me convencí a mí misma diciendo que, de todas formas, no tenía tiempo para ponerme el bikini y que hacía demasiado calor en Berlín para hacer deporte. Me ponía ropa ancha para cubrir mis puntos problemáticos y pensé que ignorándolo, desparecería el problema. Y así, no paraba de encontrar excusa tras excusa.

Lena

Sin embargo, me sucedió algo de locos. Recibí una newsletter en la que Freeletics estaba buscando a gente para probar un producto nuevo durante cuatro meses en Berlín. Una aplicación para entrenar en el gimnasio que no se había publicado todavía. Además Freeletics me había interesado siempre, así que no podía desperdiciar esta oportunidad. Aunque mis amigos y familiares reaccionaron de manera negativa, diciendo que “Freeletics es demasiado difícil para ti”, pero, en general, recibí comentarios de ánimo que me hicieron sentir lo suficientemente segura para aceptar el desafío.

El principio fue extremadamente duro. Me tenía que levantar más temprano que nunca para ir al gimnasio y cocinar mi propia comida de nuevo. Me llevó tiempo, no solo acostumbrarme a la rutina de madrugar, sino también tratar con mis inseguridades. No me sentía cómoda en el gimnasio, especialmente en la zona de las pesas. No me gustaban las pesas pesadas, el ambiente y las miradas de esos típicos culturistas que son como armarios empotrados. La verdad es que me sentía juzgada todo el tiempo. Sin embargo, mi intención era no volver a ponerme excusas, nunca más “sin excusas”. Lo que me hizo disfrutar de este lema, fue el plan de entrenamiento semanal con el Coach de Freeletics. Me decía exactamente lo que tenía que hacer, cómo lo tenía que hacer y cuándo hacerlo. Empecé a ignorar todo lo que me rodeaba y me centré solo en mi progreso personal. También conseguí un compañero de entrenamiento… estando juntos las cosas resultaban más fáciles. Poco a poco empecé a disfrutar la sesión de entrenamiento y me acostumbré a la rutina después de un tiempo. Naturalmente, a veces seguía llegando tarde a los workouts o no quería ir, pero saltarme un día, ya no era una opción. También me di cuenta de que tenía ganas de sentir esa sensación después de un workout. Desde luego que era duro y sentía dolor, mucho dolor, pero era más una sensación de trabajo duro que de dolor. Además, empezar el día trabajando en mí, me ayudó a recuperar el equilibrio y sentirme relajada para todo el día. Conseguí estar llena de confianza y puedo decir que ¡nunca me había sentido tan motivada en mi vida!

Lena

Llevó tiempo ver un cambio físico, pero estaba segura que vería los cambios muy pronto. Pero aprendí de manera dolorosa que no sucede de la noche a la mañana y especialmente cuando los dulces y pastelitos se acumulan en mis caderas. Observé otros cambios, primero me puse más fuerte, podía levantar poco a poco más peso. Las piernas y los brazos estaban más tonificados y definidos. ¡Me encantaba cómo empezaban a verse! Sin embargo mi objetivo principal estaba pendiente: perder esa grasa adicional acumulada en mis caderas. Creo que fue en la semana seis cuando me miré al espejo y comparé mi reflejo con una foto que saqué al principio del entrenamiento. Por fin ocurrió: ¡la grasa empezó a derretirse! Aquello fue mi motivación para seguir más adelante. A partir de ese momento di todo de mí en cada sesión de entrenamiento, cada workout y cada repetición. Después de 16 semanas, kilos y kilos de peso, madrugar muchas mañanas y pasar incontables horas en el gimnasio, me vi completamente diferente. No solo las caderas y el cuerpo entero estaban más delgados y esbeltos, sino que me encontraba mejor que nunca. Comencé a llevar mallas y camisetas deportivas sin sentirme avergonzada. Además los cambios no fueron solo físicos. ¡Era la primera vez en muchos años que había aceptado un reto duro y no solo lo había seguido sino que también me había esforzado a dar el máximo!

Lena

Invertí 4 meses de mi vida. Tiempo que podía haber pasado durmiendo más tiempo o tiempo que habría malgastado en el sofá, pero elegí ir al gimnasio y trabajar en mi persona y mis objetivos. Hice lo correcto y no paré ahí. Continúo entrenando con regularidad con mi compañero de gimnasio y también he añadido el entrenamiento de running a mi rutina. Me esfuerzo el doble en cada workout y cada vez que voy a correr. Ahora estoy incluso entrenando para una media maratón.

Lena

Naturalmente no habría conseguido estos resultados sin la correcta alimentación. Fue duro al principio, pero me di cuenta que con mi nivel de forma física, mi apetito también había cambiado sorprendentemente. Comer sano empezó a ser algo normal en mí. Además observé que el cuerpo pedía vitaminas para recuperarse y funcionar mejor en el siguiente workout. Ahora me encanta cocinar todo tipo de cosas que antes no había prestado atención. También ahora mis amigos y familiares me piden consejo sobre qué ejercicios pueden realizar, qué pueden comer y disfruto mucho poder ser una inspiración para ellos.

Hoy en día, medio año más tarde, estoy muy feliz de haberlo hecho. Me siento estupendamente, como sano, bueno… a veces también relajo mi rutina, pero es parte del acuerdo que tengo.

Lena

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para motivar tantas personas como pueda para que lo prueben. Levántate, dalo todo y experimenta el cambio también en ti. Sal y descubre por ti mismo que el trabajo duro vale la pena. Además te darás cuenta de que disfrutas, mientras entrenas. Es un viaje de subidas y bajadas, pero me ha convertido en la persona que soy en estos momentos y no me gustaría ser nadie más.