“Era incapaz de hacer una Squat correctamente y mírame ahora.” – La historia de Sonja

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Tu punto de partida no define tu fuerza. Solo porque no puedas hacer algo correctamente la primera vez, no significa que nunca podrás, claro que puedes. Cuando Sonja empezó con Freeletics no podía hacer una sola Squat correctamente. Su experiencia muestra que todo es posible. Solo hay que ignorar lo que otros piensan de ti y luchar por ello. Esta es su historia.

Vorher

Trabajar y estudiar al mismo tiempo durante los últimos años, me privaron de hacer cualquier tipo de deporte. Volvía a casa de trabajar o de la universidad y este era el único momento para relajarme, así que terminaba en el sofá durante el resto del día.

Descubrí Freeletics por un amigo pero nunca creí que este tipo de cosas funcionaban. Sin embargo, cuanto más infeliz era conmigo misma, más pensaba en intentarlo. Me uní a un grupo y después de nuestro primer workout juntos, ya estaba convencida de que esto me cambiaría. El espíritu y la actitud en el grupo era algo indescriptible. Me sentía más motivada que nunca.

Al principio mi único objetivo era perder peso, pero con el tiempo me di cuenta de lo fuerte que podía llegar a ser y de cuán rápido podía moverse mi cuerpo. Ya no era solo cuestión de perder peso, sino también convertirme en la mejor versión que podía llegar a ser.

¡Cambié muchísimo mi alimentación! Vivo en Múnich, donde a casi todo el mundo le encanta la cerveza y el alcohol en general. Así que solía beber, comer muchos dulces y permanecer despierta hasta tarde. Pero con el tiempo, todo aquello cambió hacia un estilo de vida más saludable: verdura, pescado y requesón bajo en grasa. En ocasiones, echaba realmente de menos la pizza y el chocolate, pero, por otro lado, descubrí nuevos ingredientes para cocinar como la quinoa y las semillas de lino. Existe una gran cantidad de alternativas a la comida basura. Siempre y cuanto seas abierto y quieras realmente cambiar tu alimentación, puedes hacerlo.

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Cambiar mi alimentación no fue el único obstáculo al que tuve que enfrentarme. Nunca fui una buena runner y detestaba el Running en el instituto. Era el deporte que menos me gustaba, así que te puedes imaginar cómo me sentí cuando mi Coach me dijo que tenía que correr 5km. Antes de probarlo, pensé que iba a morir en el intento, pero lo hice de todas maneras. Duró una eternidad y odiaba cada paso que daba, pero… sobreviví. ¡Corrí mis primeros 5km! Ese fue uno de los mejores momentos para mí. Me di cuenta que subestimé mi cuerpo durante años. De aquel momento en adelante todo fue viento en popa. Cada logro me impulsaba a conquistar el siguiente y cada vez me sorprendía gratamente de lo que era capaz de hacer.

Lo que es realmente difícil al principio es descubrir lo que estás dispuesto a abandonar para hacer las cosas que te importan de verdad. ¿Quieres realmente convertirte en una versión más fuerte y sana de tu persona? Entonces tienes que dejar atrás algunos de tus malos hábitos y esforzarte en motivarte todos los días. Fallarás en alguna ocasión, pero mientras nunca abandones, nunca será tarde para cambiar.

Como dijo una vez Ernest Hemingway: “Es bueno tener un fin hacia el que viajar, pero es el viaje lo que importa finalmente.” Mantén la cabeza bien alta incluso si se complica en alguna ocasión. Freeletics no es un programa de dieta mágica donde se pierde peso y se gana musculatura por casualidad. Todo se basa en crear una nueva actitud. Tener éxito al final, después de haber luchado duro. Por último, se trata de encontrar nuevos amigos y apoyarse los unos a los otros. Esto es lo que realmente me empujó a lograrlo. Y todavía no he terminado, tengo muchos retos por delante. Además estoy lista y dispuesta a aceptar cada uno de ellos.

Tú eres el siguiente. Vence el miedo y define tu punto de partida. Y si los demás dudan de ti, haz que sean tu mayor motivación. Ya eres lo suficientemente bueno. Solo hace falta un poco de tiempo para que salga a la luz.