Cómo controlar las ansias de comer

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Recientemente hemos resuelto el misterio de las ansias de comer. A estas alturas, deberías saber lo que es, qué factores pueden desencadenar las ansias de comer y cómo se desarrollan estos desagradables e insignificantes sentimientos. Lo único que queda, es averiguar más sobre lo que puedes hacer la próxima vez que te invada el deseo de comer. Aquí te indicamos algunos consejos útiles.

¡Conviértete en Sherlock Holmes!

Primero, intenta entender las situaciones donde tienes ansias de comer. ¿Te estresas durante la época de exámenes? ¿Te tomas la barra de chocolate cada vez que tu jefe te pone de los nervios? ¿Quizás estás aburrido? ¿O la comida basura se ha convertido en un tipo de bienestar cuando te sientes mal? Intenta averiguar estas situaciones específicas y evítalas. Da igual si empiezas a hacer yoga o meditación para luchar contra el estrés o si decides cambiar de trabajo, depende de ti, pero está claro que deberías trabajar en ello, y no en buscar el bienestar en la comida. El estrés está directamente relacionado con un peso corporal más alto. Nadie necesita eso.

Rompe con la rutina y ponte como meta la opción más saludable

No tienes que tener síndrome de abstinencia de la noche a la mañana, sino intenta verlo como un proceso constante de reducir los alimentos que anhelas y reemplázalos con una opción más saludable.

Esto es muy importante por dos razones: en primer lugar, tan pronto como te adaptes a una dieta más saludable, te suceden cosas mágicas. Estos cambios no se ven de inmediato, pero dentro de tu cuerpo tiene lugar un complejo proceso metabólico: por ejemplo, las hormonas se liberan de manera diferente, las células del cuerpo se pueden hacer más sensibles a las hormonas e incluso las papilas gustativas se harán más sensibles a gustos específicos. Por ejemplo, algo que te parezca que tenga un buen nivel de azúcar, será probablemente muy dulce para ti en algunas semanas.

En segundo lugar, tus hábitos de picoteo cambiarán. Al principio puedes estar acostumbrado a tomar dulces varias veces al día, pero si continuas trabajando en reducir esto, pronto será cada dos días, y luego una vez a la semana, y con el tiempo te darás cuenta que casi nunca tomas dulce. Todos somos seres de hábitos y los hábitos se pueden cambiar. Solo lleva tiempo.

Engáñate a ti mismo

Si los alimentos que se te antojan están constantemente en tu mesa, al nivel de los ojos en la nevera o en el menú que tienes colgado en la nevera de la cocina, es mucho más duro permanecer fuerte y luchar contra la tentación. Ojos que no ven, corazón que no siente. Mientras no los veas, no tendrás esa relación automática entre la señal ambiental (= comida que ves) y tu conducta alimentaria. Por supuesto, lo mejor sería no poder acceder a ninguno de estos alimentos. Si tienes que ir al supermercado para satisfacer tus ansias de comer, la probabilidad de que no lo hagas es muy alta.

No basta con reemplazarlo con edulcorantes artificiales

En pocas palabras: los edulcorantes artificiales (como el aspartamo, la sacarina y compañía) no son buenos. ¿Por qué? Si continuas consumiendo cosas muy dulces, nunca te adaptarás a los niveles normales del dulce. Además, hay estudios que demuestran que probar algo dulce sin calorías, te genera incluso muchas más ansias de comer dulce, lo que significa que después de tu snack artificialmente endulzado, lo más probable es que todavía quieras comer la barra de chocolate y esto acaba con el propósito. Y por último, algunos estudios han demostrado que  la gente que consume con regularidad edulcorantes artificiales, como por ejemplo la Coca-cola light, son mucho más propensos a ganar peso y desarrollar diabetes tipo 2.

¿Qué deberías comer cuando sientes ansias de comer?

Ahora es cuando se pone interesante. ¿Qué puedes comer para controlar las ansias de comer? Existen algunas cosas que hay que tener en cuenta al elegir tu snack.

Elige alimentos ricos en nutrientes con un alto contenido en fibra. Te mantienen lleno y normalmente tienen menos calorías en un volumen más alto que los snacks procesados. Puedes proponerte tomar fruta con bajo contenido en azúcar como las bayas, el pomelo o el aguacate. También puede ser una buena opción tomar un puñado de frutos secos, un trozo de chocolate negro o dátiles secos. Pero tienes que tener siempre en cuenta, no comer en exceso estos snacks, ya que también pueden ser relativamente densos en calorías (como los frutos secos y el aguacate) También puedes encontrar snacks más sabrosos y saludables como la crema de chocolate con aguacate (Avocado chocolate pudding) o brownies con frutos secos crudos (raw pecan brownies) en nuestro Coach de Nutrition.

Sin embargo, si quieres realmente perder peso, deberías centrarte en la versión “almost-no-calorie” (casi sin calorías) la mayor parte del tiempo. De esta manera puedes comer cuanto quieras, porque estos alimentos tienen un alto contenido de fibra y pocas calorías. Elige entre: pimiento morrón, colinabo, tomates, pepinos, champiñones, lechuga, rábanos, remolachas y brócoli. No parecen tan sabrosas como el chocolate, pero con el tiempo aprendes a adorarlas. Hasta entonces, “no pain – no gain”.

Resumamos las normas de "Crave-Club"

  1. Conviértete en Sherlock Holmes y detecta lo que te hace picar. ¡Trabaja en ello!
  2. Rompe con las rutinas – con la intención de picar menos a menudo
  3. Engáñate a ti mismo: no pongas comida a la vista e intenta comer snacks saludables
  4. No comas alimentos con edulcorantes artificiales
  5. Bebe un vaso de agua fría antes de comer. Esto puede ofrecerte una primera sensación de saciedad.
  6. Ponte como meta comer snacks más saludables: elige comer fruta con bajo contenido en azúcar o toma unos palitos de verduras.
  7. Come despacio y conscientemente. Céntrate en comer. No hagas nada en paralelo como trabajar o ver la televisión.
  8. ¡Espera! Siempre lleva tiempo que la sensación de saciedad surta efecto. Ten paciencia.
  9. ¡Haz ejercicio! ¡El ejercicio acaba con el estrés, te distrae y te hace estar más sano al mismo tiempo! Buena idea, ¿verdad?
  10. ¡Fuerza de voluntad! No es fácil, pero nadie dijo que lo fuera. ¡Así que sé fuerte y confía en ti!