Running y músculos

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No solo reporta importantes beneficios a tu salud en general, sino que, además, usa y entrena muchos músculos. De hecho, hace que trabajen casi todos. Especialmente durante un sprint. Así que no descartes el running como si fuera un deporte de resistencia para gente sin músculos. Aquí vamos a desmontar el mito de que el running hace que pierdas músculo. Descubre qué músculos entrenas al correr, y cómo puedes entrenar determinadas zonas musculares para mejorar tu rendimiento aun más.

Músculos de los pies

Correr puede resultar un gran desafío para los pies. Tienen que absorber el impacto de cada paso que das, en todo tipo de superficies. En función del tipo de superfice sobre la que corras (por ejemplo, hierba frente a cemento), estarás aumentando o disminuyendo el estrés sobre los músculos de los pies. Para fortalecer los pies, puedes intentar correr descalzo parte de una carrera de distancia, o caminar sobre la hierba una vez finalizada la carrera. Correr descalzo también beneficiará a los músculos de las canillas y a tu estilo de running, así que pruébalo. Pero eso no significa que el calzado no sea importante: tus zapatillas para correr deben ser las adecuadas. Esto te permitirá correr de forma eficaz, y te ayudará a evitar incomodidades y lesiones.

Pantorrillas

Cuando corres, los músculos inferiores de las piernas también trabajan mucho. Es por eso que muchos Atletas entrenan estos músculos para mejorar su rendimiento de Running. Unas pantorrillas bien entrenadas son especialmente importantes para quienes usan la técnica de correr pisando con la punta del pie. Las carreras rápidas e intensas sobre superficies duras o sobre una pista de carreras serán especialmente duras para tus pantorrillas, algo que, combinado con zapatillas nuevas, puede causar rápidamente dolores musculares hasta haberse acostumbrarse al esfuerzo. Una forma de entrenar las pantorrillas al correr es incorporando Jumping Jacks al entrenamiento.

Caderas y glúteos

Los músculos de los muslos, especialmente la cadena muscular posterior, son los responsables de que te muevas hacia delante cuando andas o corres. El entrenamiento puede influir positiva o negativamente en el desarrollo de dichos músculos. Un sprinter, por ejemplo, se musculará más que un corredor de largas distancias debido al mayor esfuerzo que conlleva un sprint. Así que, cuantos más sprints hagas, más estarás entrenando las caderas y los glúteos. Tras un par de semanas de intervalos con sprints, deberían ser visibles los primeros cambios y la tonificación. Si alguien quiere entrenar estas zonas para aumentar más su rendimiento, puede incluir Squats y Lunges en el entrenamiento.

Abdominales y músculos de la espalda

Tus músculos centrales son tu fuerza estabilizadora al correr. Desempeñan un papel esencial a la hora de mantenerte erguido y equilibrado durante las carreras y los sprints. Y cuanto mejor puedan efectuar su trabajo los músculos centrales, más tiempo podrás mantener un estilo de running óptimo. El problema es que el running normal solo los entrenará hasta cierto punto. Para mejorar tu rendimiento y aumentar la distancia que puedes recorrer, intenta dedicarle un tiempo al entrenamiento de estas dos zonas en concreto.

Brazos y hombros

Al correr, los brazos y los hombros participan balanceándose. Para que comprendas mejor la importancia de los brazos para el equilibrio durante la carrera, intenta correr con las manos entrelazadas por detrás de la espalda. Cuanto más rápidamente intentes correr sin usar los brazos, más obvia será la falta de un efecto estabilizador. Esos músculos solo se entrenan corriendo hasta cierto punto, así que no se apreciarán tantos cambios visuales como en otras zonas del cuerpo.

Correr es el ejemplo perfecto de cómo pueden trabajar juntos muchos grupos musculares diferentes en una misma amplitud de movimientos. Y aunque el running entrena muchos músculos, también es posible entrenarlos, por ejemplo, con el peso de tu propio cuerpo, para mejorar aun más tu rendimiento al correr.