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La historia de Sunny

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Una agenda repleta es la clásica exclusa que la gente usa cada día. Pero todo es una cuestión de equilibrio y fuerza de voluntad. Lleva tiempo y esfuerzo crear el cuerpo y el estilo de vida que quieres tener. Todo el mundo tiene la misma cantidad de horas en un día… pero algunos aprovechan las suyas mejor que otros. Sunny pensaba que tener una carrera significaba no tener tiempo para sí misma. Pero a base de mucho trabajo y paciencia, logró volver al punto en el que quería estar, perdiendo 14 kilos en el camino. Ahora ya no considera el entrenamiento una obligación, sino una elección.

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Creo que hay mucha gente con historias parecidas a la mía. Cuando era más joven siempre era muy activa. Bailaba, jugaba al vóleibol y practicaba deporte en mi tiempo libre. No tenía que pensar en lo que comía, y siempre estaba delgada. Pero todo eso cambió cuando entré en la universidad. Dejé de entrenar y mis hábitos alimenticios cada vez eran peores. En realidad, nunca me planteé lo que mi estilo de vida tan poco saludable le estaba haciendo a mi cuerpo. Supongo que no quería darme cuenta del cambio en mi figura. Después de estar dos años así, vi una foto mía que me dejó en estado de shock. Era imposible que esa fuera yo.

Eso era lo que necesitaba para ponerme en marcha. Empecé a entrenar con Freeletics Bodyweight y, por suerte, encontré suficiente tiempo para hacerlo sin que mis estudios y mi trabajo se resintieran por ello. Volví a estar más feliz, y encontré el equilibrio que había perdido. Cuando terminé la universidad, comencé a trabajar a tiempo completo, así que por las noches estaba demasiado cansada, y me costaba cocinar algo sano. Entrenar era imposible. Solo quería descansar. Empecé a comer muchas comidas precocinadas y dejé de hacer ejercicio. Pero, como me sentía bien conmigo misma, no pensaba que fuera a ganar tanto peso como antes. Y así se repitió todo el ciclo. Después de un año, vi una foto mía de un viaje a Nueva York, y me quedé sorprendida y decepcionada por haberme descuidado tanto. Otra vez.

Sabía que dependía de mí encontrar una forma de compatibilizar mi trabajo con un estilo de vida saludable. Si tantos otros lo hacen, ¿por qué yo no? Sabía que tenía que cambiar algo inmediatamente, así que puse a prueba la nueva app de Freeletics Running durante 3 meses. Necesitaba algo nuevo que me diera impulso de verdad, y esta app parecía justo lo que estaba buscando. Sabía que no tenía que tenerle miedo a correr. Pero después de la primera semana de entrenamiento y de cambiar mi dieta, empecé a dudar de si iba a poder hacerlo. Fue duro. Había alcanzado mis límites. Sabía que no estaba en forma, pero nunca pensé que iba a estar en tan mala condición. Estaba muy cansada y me dolían los músculos. Además, necesitaba azúcar y alimentos malos. Quería desistir.

Pero no lo hice. Cada día me preguntaba por qué me estaba haciendo eso a mí misma. ¿Tan mala era mi vida de antes? Quizás no fuera completamente feliz, pero, al menos, era cómoda. Y luego me recordé a mí misma cada vez que había deseado empezar de nuevo. Y eso iba a llevarme tiempo y esfuerzo. Así que cambié de estilo de vida. Aprendí a preparar recetas sanas y rápidas, dejé de ver las carreras como una obligación, sino como una forma de convertirme en quien quería ser y de relajarme después del trabajo. Entrenar era duro, pero esa sensación de liberarme de mi estrés diario fue impresionante. Así que seguí corriendo. Bajo el sol, la lluvia y la nieve. Y conocí a gente fantástica.

No noté mucho cambio durante muchas semanas, y esto enfrió un poco mi motivación. Seguí adelante, pero estuve a punto de desistir. ¿para qué tanto trabajo, si ni siquiera se veía una diferencia en el espejo? Estaba frustrada. Pero no quería abandonar. Y luego todo cambió. De pronto empecé a notar cambios en mi cuerpo y vi cómo los kilos iban desapareciendo. Vi una diferencia enorme en mi rendimiento, y me encantaba. Me volví más rápida, podía correr más y tenía mucha más energía. Ese fue el momento en el que me di cuenta que iba a lograr mi objetivo. Daba igual cómo. Nada iba a detenerme.

Y ahora que lo recuerdo todo, estoy súper feliz de haber seguido. Durante ese tiempo perdí 14 kilos, pasando de una talla 40 a una 36. cuando empecé a correr, tenía que descansar continuamente. Era más lenta que los demás y siempre me costaba respirar. No podía seguir el ritmo, y sufría en cada workout. Pero ahora me siento en forma, atlética y tengo confianza en mí misma. Tengo más energía que nunca antes, y corro mucho más de lo que jamás me habría imaginado. Me siento muy orgullosa. El camino fue muy duro. Estuve a punto de abandonar, pero estoy agradecida por los retos físicos y psicológicos. Superarlos me ha permitido darme cuenta de mi potencial. Ahora puedo equilibrar a la perfección un trabajo a tiempo completo, el entrenamiento, mi vida social y una dieta saludable. Entrenar y comer sano no deberían estar considerados una obligación, sino una inversión en uno mismo. Es algo que ya he aprendido.

Espero poder inspirar a las personas que no estén contentas consigo mismas para que salgan y cambien. Si yo puedo, no hay ningún motivo por el que tú no puedas. Es un trabajo muy duro, ¡pero no te arrepentirás! No tengas miedo del primer paso: todo el mundo puede correr, y da igual lo lejos o lo rápido que vayas al principio. ¡Así que busca a un amigo y empieza a correr! Te puede cambiar la vida.