Dietas modernas, ¿dietas dañinas?

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Por alguna razón, nos hemos acostumbrado demasiado a la idea de que una “dieta saludable” consiste en restricciones. La fruta se evita porque se considera “demasiado alta” en hidratos de carbono, sin tener en cuenta lo buena que es para nuestra salud. Nos negamos las cosas que disfrutamos hasta que llega el “día trampa”. Ese día, nos sobresaturamos porque quién sabe cuándo será la próxima “oportunidad”. Los zumos han sustituido a las comidas, por lo que no comer nada sólido durante todo el día es la “norma” para muchos. El concepto de nutrición sana parece haberse perdido entre todas las dietas modernas que existen en el mercado.

Lo más importante que siempre debemos recordar es que la comida no es el enemigo. La comida es nuestra amiga. Es fuente de vida y todo un placer. Cuando alcanzas un objetivo en tu entrenamiento, como conseguir un PB o superar tu marca corriendo 10 kilómetros, todo se reduce a lo que ingieres y a la energía que obtienes de tus alimentos. ¿Así que por qué ibas a negarle a tu cuerpo algo tan importante? No deberías sentirte culpable por tener hambre. Comemos para sobrevivir: es completamente normal.

Las restricciones no son la respuesta para perder peso. Cuando te restringes, estás sometiendo tu cuerpo a un estrés innecesario. Deja de convertirse en algo divertido. Y si no es divertido, seguramente no vas a continuar. Tu cuerpo necesita la cantidad correcta de calorías para poder funcionar. Sin ella, se aferrará a cualquier cosa buscando energía.

“Más es menos”: esa es la clave para tener una buena relación con la comida. ¿Y eso qué quiere decir?

  • No intentes comer menos comida. Come más comida sana.
  • En vez de concentrarte en tener menos peso, concéntrate en conseguir más progresos.
  • El fitness no debería verse como algo que te ayuda a perder centímetros. Considéralo algo que aumenta la autoestima, te pone balance con tu cuerpo, desarrolla la resistencia y mejora la calidad de vida.
  • No se trata de qué le falta a tu aspecto físico. Sino de descubrir de qué es capaz tu cuerpo. Y, a partir de ahí, hacerlo más seguido.

Tómate el tiempo para conocer las necesidades de tu cuerpo a largo plazo. Así es como lograrás una forma física fuerte y esbelta que podrás mantener. Escucha a tu cuerpo cuando tenga hambre. Eso no significa que te tengas que comer una barra de chocolate en cuanto te apetezca. Descubre y aprende en qué debe consistir una nutrición saludable. Hay diferentes formas de saciar las ganas de dulce sin tener que echarlo todo por la borda para después tener remordimientos y correr una hora extra en la cinta al día siguiente. Puede que no parezca posible, pero hay un equilibrio. Solo tienes que encontrarlo. Y cuando lo hagas, te mantendrás firme. Un estilo de vida saludable se disfruta.

Estate atento para obtener más información sobre cómo no debe ser una dieta saludable.