Guía para dormir bien parte 2: Preocupaciones nocturnas

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Todos hemos tenido una mala noche de sueño. Dando vueltas en la cama, cansados, pero incapaces de conciliar el sueño. Y al día siguiente es mucho peor: estamos sin concentración e incluso con menos energía, luchamos por mantener los ojos abiertos y nos damos atracones de comida como último intento para mantenernos despiertos. A menudo se da el caso de que al volver al trabajo después de disfrutar de unas vacaciones hace que esta situación sea peor. El estrés de intentar volver a una rutina y preocuparse de la lista de cosas que hacer que nunca terminaste o de la reunión del día siguiente puede derivar en una mala noche de sueño para muchos. Aunque nuestro cerebro no tiene un botón de encendido/apagado, nosotros tenemos algunos consejos que te pueden ayudar:

En primer lugar, corta por lo sano con todos los malos hábitos poco saludables antes de ir a la cama

Como navegar por internet y las redes sociales, el alcohol, ver películas e intentar acabar tu lista de cosas que hacer antes de ir a la cama, podrían estar alterando tu calidad de sueño. Corta por lo sano.

Deja el trabajo para el trabajo

Es normal que las personas que miran su email antes de ir a la cama, sueñen con el trabajo. Y cuando decimos soñar, queremos decir tener pesadillas. A menos que quieras dar vueltas en la cama y luego despertarte en medio de la noche, empapado en sudor y estresado sobre algo que sucedió en tu pesadilla, deja todo el trabajo para el trabajo. Lo más probable es que el cerebro esté agotado en casa, y no tenga la capacidad mental de hacer nada productivo de todos modos.

Empieza todos los días siendo productivo, termina todos los días siendo positivo

Las listas de cosas que hacer suelen ser imposibles de terminar. Pero todavía se pueden conseguir. La manera más eficiente de hacer frente a una lista de cosas que hacer es empezar todos los días con la tarea más intimidante o con la que más tiempo consuma. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que, una vez completada, te quitará un peso enorme al principio del día, y así tendrás más tiempo para descansar y relajarte después. Tener menos tareas no significa menos estrés, si no las terminas ese día. Haz que cuando llegue la hora de dormir te sientas libre de estrés.

Hacer frente a tus preocupaciones aquí y ahora

A menudo se da el caso de que las cosas que nos mantienen despiertos por la noche, son pensamientos que tenemos durante el día. Los colocamos en lo profundo de nuestra mente esperando a que desaparezcan, sin embargo, en su lugar, vuelven para perseguirnos más tarde. Si hay algo que te preocupe o esté rondando en tu cabeza, no esperes hasta que llegue el momento de ir a la cama para pensar en ello. Toma un bolígrafo y un trozo de papel y enfréntate a ello en el momento. Escríbelo y consigue idear un plan para olvidarte de la preocupación.

¿Quieres conocer el mejor alivio contra el estrés?

Es el final del día: estás estresado, tenso, preocupado sobre el trabajo y sabes que todavía te queda una noche entera de insomnio. ¿Conoces el método que te garantiza acabar con el estrés y ofrecerte una sensación de somnolencia y satisfacción? Un workout. Saca tu frustración en el lugar de entrenamiento y acaba con cualquier mala energía que te va a mantener despierto. Además, una vez que el Coach ha acabado contigo, estarás demasiado cansado como para pensar un segundo en preocupaciones.

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