Experiencias con Freeletics: La historia de Yoann

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Muchos no se dan cuenta de que Freeletics es toda una trayectoria que va mucho más allá de cambios físicos. Creces como persona. Cambias de actitud ante la vida y de planes de futuro. Ganas cierto nivel de fortaleza mental que te permite enfrentarte a cualquier reto. Y nada lo demuestra más claramente que la historia de Yoann. Comenzó a entrenar con Freeletics solo para probar un deporte nuevo. Al final, ganó una vida nueva. Lee su historia aquí:

Me llamo Yoann. Tengo 22 años y soy Atleta Libre de Francia. No empecé a entrenar con Freeletics porque estuviera descontento con mi aspecto físico. De hecho, ya hacía bastante deporte. No tenía ninguna expectativa, solo quería probar algo nuevo. Pero lo que encontré en Freeletics es mucho más de lo que me habría imaginado. Así es cómo Freeletics se convirtió en mucho más que un simple deporte para mí:

El primero que me habló de Freeletics fue mi hermano. Para ser sincero, pensé que era otro truco de marketing. Otra app de fitness con muchas promesas y pocos resultados. Me dije a mí mismo “haces deporte 4 veces por semana. No lo necesitas”. Así que no le presté mayor atención y continué con mi rutina de deporte habitual. Pero, poco a poco, dejó de ser suficiente. Quería más. Alcanzar nuevos niveles y nuevas metas. Ahí es cuando me acordé de Freeletics. Recordé los impactantes vídeos. Las historias de la comunidad. Los workouts con interminables Burpees, Pullups y Pushups. Tomé la decisión y comencé al principio del verano.

Jamás había pasado por la sensación que tuve durante mi primera sesión. Mi cuerpo me pedía que parara, que redujera la marcha. Pero mi cabeza lo evitaba. No dejé de pensar durante todo el workout “Yoann, ¿por qué te haces esto? ¿Qué ganas? Detente. Sigue saliendo a correr 2 veces por semana y continúa con tus sesiones de natación”. Pero, cuando terminé, estaba en un estado de bienestar absoluto. Liberado de mis problemas, ansiedades y estrés diario. Me sentía tan bien que no podía dejar de sonreír. Los científicos lo llaman endorfinas, y están completamente en lo cierto. A partir de ese momento, me enganché.

En nada de tiempo, solo pensaba en Freeletics. Empecé a comerlo, dormirlo y respirarlo. Se lo conté a todos mis amigos y familiares. “Ven, entrena conmigo solo una vez. No te arrepentirás, ya verás.” Muchos de ellos se resistían al principio porque pensaban que era demasiado duro. El problema que tienen muchos es que tienen miedo a salir de su zona de confort. Y si hago memoria, yo también era así.

Final se unió un amigo, luego dos, luego tres… y poco tiempo después éramos 20. Era estupendo inspirar a otros y ayudarles a comprobar que también eran capaces de hacerlo. Me sentía como si hubiera cumplido una misión. Ya nunca entreno solo. También he descubierto que el entrenamiento en grupo es más efectivo. Es más motivador que entrenar escuchando cualquier tipo de música. Es un reto más real. Hay días en los que soy yo el que intenta alcanzar a un amigo que me lleva 40 segundos de ventaja, y otros días en los que me doy cuenta de que un compañero de entrenamiento me ve como su fuente de motivación e intenta mantener mi ritmo. Eso es lo bueno de entrenar en grupo. Con gente que nos motive, progresamos a más velocidad.

Siempre me acordaré de la ola de calor que tuvimos en julio. Hizo el entrenamiento muy difícil, casi insoportable. Pero… Sin excusas. Mi solución fue levantarme a las 6:40 h cada mañana para entrenar antes de que el termómetro superara los 30 °C. Sin embargo, no estoy muy seguro de que esto fuera peor que mi primer Hell Day, donde Hades me dio la bienvenida en medio de una terrible tormenta. Pero, independientemente del clima, continué entrenando, completé Hades ¡y superé mi PB! Ahí me di cuenta de lo que había cambiado mi actitud. Yo, haciendo Pushups a las 7 de una mañana con tormenta, antes de ir a trabajar… Nunca en la vida habría hecho algo así sin Freeletics. Por fin estaba viendo recompensas, y no solo físicas.

Convertirte en Atleta Libre es una aventura apasionante. Me hizo empezar con mi trayectoria. Me ayudó a crecer como persona. Primero, aprendí el verdadero significado de la motivación. Y también el verdadero significado de las excusas. Estoy demasiado cansado, no tengo tiempo, blablabla… NO: sin excusas. El entrenamiento se convirtió en una cuestión de fuerza de voluntad y motivación. No solo de fuerza física y fitness. Me di cuenta de que era mi oportunidad, que dependía de mí tomar el control porque nadie lo iba a hacer por mí.

Pero eso no es todo… La intensidad de los workouts me obligó a interesarme más por el funcionamiento del cuerpo: qué comer, cuándo, cómo y por qué. También cómo funciona mi musculatura, mi metabolismo, por qué tengo este tipo de dolor, este tipo de debilidad. Tu cuerpo es el único elemento del que no te puedes separar, tanto si te gusta como si no. Vivimos con él todo el tiempo. Si hay algo a lo que deberíamos prestar atención, es a nuestro cuerpo. Freeletics me permitió conocer el mío mejor. Cómo tratarlo mejor. Gracias a Freeletics, pude conocerme más. Por supuesto que la transformación física es importante, pero no lo es todo. La aventura que significa Freeletics es mucho más que una simple transformación visual.

De Freeletics solo buscaba un deporte. Lo que encontré fue mucho más que eso. Un estilo de vida que he decidido adoptar. Un conocimiento mucho más profundo de mi cuerpo y de mi fuerza mental. Lo que yo pensaba que iba a ser una forma fácil de cambiar mi rutina de deporte, se convirtió en mi estilo de vida y me dio toda una nueva perspectiva. Cada día me levanto más fuerte que el día anterior. Estoy intentando crear la mejor versión de mí mismo. El camino es largo, pero si te armas de determinación, ninguna cima te parecerá demasiado alta.