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«Estoy feliz de no haberme rendido» – La historia de Sofía

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Objetivo de fitness

Training Journey

Duración

Resultado

Ganar musculatura

Ponerse en forma

Ponte en forma y tonifica

5 meses

-1.9 kg

Sofía siempre había disfrutado de entrenar por los beneficios que le ofrecía la actividad física tanto para el cuerpo como para la mente. Pero comía fuera con demasiada frecuencia y le faltaba la estructura para descubrir realmente cuáles eran sus límites. 

Por eso decidió apuntarse al desafío de transformación. Su objetivo no era solo perder esos últimos kilos rebeldes, sino también ponerse más fuerte, adoptar una estructura, dominar los Pullups y descubrir hasta dónde podía llegar. Esta es su historia:

«Crecí sin practicar ningún deporte. Siempre tuve ganas de hacerlo, pero no había nadie en mi entorno que lo hiciera y ni siquiera sabía cómo empezar.

Finalmente, a mediados de mis veinte, empecé a ir al gimnasio y me enganché con las pesas. Levanté pesas durante seis años y me volví bastante fuerte. También me gusta probar cosas nuevas, y por eso a lo largo de los años practiqué muchos deportes diferentes, desde HIIT hasta escalada en bloque, y siempre me mantuve muy activa. Así que esta parte de mi vida ya estaba bajo control.

Entendía bastante de nutrición, ya que había aprendido sobre el tema en mis años de gimnasio y estaba acostumbrada a priorizar las proteínas y evitar los alimentos ultraprocesados.

Sin embargo, al vivir en una ciudad tan divertida y animada como Barcelona, donde reunirse con amigos es algo que se hace varias veces a la semana y suele ir acompañado de comida y bebida, el hábito de comer fuera (y pedir comida a domicilio) muchas veces a la semana interfería con mi intención de mantener una buena alimentación.

Además, si cenas fuera a mitad de semana, y sobre todo si también te tomas una copa, eso significa que te acostarás tarde. Al recordar aquella época, me doy cuenta de que a menudo sacrificaba horas de sueño para socializar por la noche y levantarme temprano para trabajar».

Por qué me uní al desafío

«Desde que empecé a hacer deporte, me di cuenta de que funciona como una fórmula matemática. Si aplicas las variables correctas, como entrenamiento regular, sobrecarga progresiva y suficiente cantidad de proteína, el resultado llegará.

Mi intuición me decía que si seguía la fórmula, podría lograr cualquier resultado que quisiera. Al mismo tiempo, tenía la sensación de que mi progreso era apenas “aceptable”. Aunque estaba mejorando, el proceso se había desacelerado. Me hizo darme cuenta de que faltaba algo en mi fórmula y que necesitaba un empujón para descubrir qué era.

Al momento de apuntarme al desafío de transformación, intenté recordar lo que había comido esa semana. Y conté más croquetas y helados de los que quisiera admitir. Entendí que, aunque creía saber sobre nutrición, en la práctica había mucho por mejorar.

También tenía un objetivo adicional: aprender a hacer Pullups. Pensaba que debía ser capaz de hacerlos, ya que tenía fuerza en el tren superior y un cuerpo relativamente pequeño, pero nunca había podido hacer ni uno solo, y no sabía cómo lograrlo».

Una trayectoria con altibajos

«Mi mayor miedo era no poder cumplir con los requisitos y abandonar. No se trataba de algo en particular, como los ejercicios o la dieta, sino de tener suficiente disciplina para mantenerme en marcha.

El fitness no se limita al entrenamiento, sino que tiene varios componentes. Y para ponerlos todos en práctica, se necesita disciplina.

Las primeras dos semanas fueron las más difíciles.

Primero, hay que armar un plan para organizar todos los workouts y las comidas saludables. Tuve que cambiar algunos de mis hábitos, porque estaba acostumbrada a comer fuera muy a menudo, y ahora tenía que aprender de nuevo a cocinar y preparar comida con anticipación para poder llevar mi almuerzo a la oficina.

Poco después de empezar, un imprevisto me impidió completar dos workouts y seguir las comidas que tenía programadas. En ese momento, sentí que todo se había complicado y me dieron ganas de abandonar.

Pero, ya sea que se trate de alguien que va al gimnasio de vez en cuando o de un atleta de élite, ninguna rutina de fitness está exenta de imprevistos como emergencias en casa o enfermedades. Lo importante es retomar la rutina una vez que se resuelven.

Estoy feliz de no haberme rendido y de haber seguido adelante. A partir de ese momento, todo se volvió más fácil, ya que me fui adaptando a la rutina.

Empezar es difícil. Volver a la rutina después de un contratiempo es aún más complicado. Pero si haces estas dos cosas, todo lo demás resulta muy fácil».

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Cambio de estilo de vida

«Antes almorzaba siempre en restaurantes, algo común en Barcelona, donde vivo. Durante el desafío de transformación, empecé a llevar mis propios almuerzos y snacks saludables a la oficina.

Por primera vez en mi vida, me llevé comida al avión, empecé a llevar mis propios snacks a la playa y me preparé un almuerzo para llevar cuando fui a un museo. Nunca lo había hecho antes. Ni siquiera había pensado en esa posibilidad.

Ahora me doy cuenta de lo útil que es. De esta manera, te aseguras de tener una comida saludable a mano para no acabar recurriendo a la comida basura cuando te dé hambre, ya que nunca se sabe qué tipo de comida habrá en esos lugares».

Una nueva versión de mí misma

«Un beneficio inesperado del desafío fue que empecé a tener mucha más energía. Prácticamente no sentí cansancio durante la transformación, aunque los entrenamientos eran frecuentes y exigentes.

Atribuyo esta energía a no beber alcohol y a seguir una dieta más equilibrada con suficientes hidratos de carbono. Algo que muchas veces pasamos por alto es que incluso una sola copa puede reducir nuestros niveles de energía y la motivación para mantener nuestra rutina programada.

Es mucho más probable que decidamos de un momento a otro faltar al gimnasio a la mañana siguiente simplemente porque “no tenemos ganas”. La motivación ya no está ahí.

Otro problema que veo con frecuencia es que muchas personas, en especial las mujeres, suelen limitar demasiado los hidratos de carbono cuando intentan ponerse en forma. A todos nos han dicho alguna vez que hay que reducir los hidratos de carbono, pero creo que es una idea equivocada. Los hidratos de carbono (procedentes de alimentos naturales, no ultraprocesados) nos aportan energía y evitan que tengamos bajones y nos entren antojos más tarde».

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Objetivos cumplidos: ¿y ahora qué?

«Alcancé y probablemente superé mis objetivos.

Considero que mi dieta actual es muy saludable y equilibrada. Y no solo aprendí a hacer un Pullup: ahora puedo hacer diez en una sola sesión, algo que nunca podría haber imaginado cuando empecé el desafío, ni antes de eso.

Cuando terminó el desafío de transformación, me sentí feliz, realizada, inspirada y capaz de conquistar el mundo. Me pregunté a mí misma: “¿Y ahora qué?”.

Casi de inmediato, supe internamente que quería continuar con la nueva rutina, pero con pequeños ajustes. Me propuse ser estricta con el entrenamiento y la nutrición el 80 % del tiempo y ser más flexible el otro 20 % para poder disfrutar de la vida social y las aficiones. Para ese entonces, la rutina se había convertido en algo natural para mí y me parecía sencilla.

Además, sentía que necesitaba un nuevo objetivo. El fitness siempre había sido una de mis grandes pasiones, y participar en el desafío me impulsó a llevarlo a otro nivel.

Al principio, no tenía claro cuál sería mi nuevo objetivo, así que decidí no forzar las cosas y dejar que surgiera naturalmente. Al cabo de un par de meses, y al relacionarme con gente nueva, se me ocurrió la idea de correr mi primera Spartan Race».

No apuntes a no saltarte ningún workout ni a comer perfectamente todos los días. Enfócate en volver siempre a tu rutina.

Hábitos sostenibles

«Ahora que el desafío de transformación ha terminado, sigo con la filosofía de la alimentación saludable. No creo en las dietas a corto plazo. Para mí, una dieta no es algo temporal: es un estilo de vida y un hábito sostenible.

Priorizo los alimentos integrales sin procesar. De esta forma, siempre tengo los ingredientes necesarios para preparar una comida completa y saludable, y es menos probable que pida comida a domicilio.

Para poder compaginar mi trabajo a tiempo completo con el entrenamiento, la vida social y la cocina, preparo en lotes las bases de mis comidas. De este modo, puedo tener una comida lista en menos de 15 minutos. Y voy alternando entre llevarme mi almuerzo a la oficina y comer fuera con mis colegas; para mí es un buen equilibrio.

Además, me encanta mi nuevo hábito de llevar mi propia comida en vuelos y otros viajes, ya que me hace sentir más saludable y menos dependiente de la disponibilidad de cafeterías».

Mi consejo: céntrate en la constancia, no en la perfección

«No apuntes a no saltarte ningún workout ni a comer perfectamente todos los días. Enfócate en volver siempre a tu rutina. La constancia no consiste en alcanzar la perfección, sino en retomar el rumbo después de un traspié».

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