Objetivo de fitness | Training Journey | Duración | Resultado |
Perder peso | Fuerza suprema | 5 meses | -16 kg |
A pesar de que siempre disfrutó del ejercicio, Clara tenía dificultades para mantener una rutina debido a sus problemas de salud y a su relación con el fitness y la alimentación.
Por eso decidió unirse al desafío de transformación y cambiar las restricciones por estructura y constancia. Y descubrió una fortaleza interior y una confianza que jamas había imaginado, y que iban mucho más allá de cualquier número en la báscula. Esta es su historia:
«Cuando era pequeña era muy activa, pero alrededor de los 8 años tuve varios problemas de salud complicados que me obligaron a dejar todos los deportes durante unos 10 años. Desde los 21 años también sufro de reumatismo, y todavía hay momentos en los que me afecta. Mi relación con el fitness siempre fue intermitente: a veces entrenaba mucho y otras veces nada.
Disfruto mucho del ejercicio, como los deportes en general, el senderismo, la natación y todo lo relacionado con eso; es solo que me cuesta mantener la constancia y desarrollar una rutina saludable.
Mi objetivo al unirme al desafío de transformación era perder los 12 kilos que había ganado durante el último año y medio y volver a disfrutar del ejercicio. Más allá de eso, quería volver a tener una relación saludable con la comida y con mi cuerpo, y priorizar mi bienestar.
Esperaba superar mis propios límites y volver a ser yo misma».
Cuando las cosas se ponen difíciles
«Al principio tenía un poco de miedo, ya que empezar el desafío de transformación me obligó a admitir lo mucho que me había descuidado a mí misma y a mi cuerpo en los últimos años. Enfrentarme a esa realidad me hizo sentir triste y avergonzada, y por eso la primera grabación fue muy dura para mí.
Al mismo tiempo, me sentía muy feliz porque ya sabía lo bien que me iba a sentir después de solo 2 semanas. Estaba muy orgullosa de mí misma por haber tomado esa decisión».

Mi trayectoria, a mi manera
«Al comienzo del desafío, a menudo me sentía frustrada con mi cuerpo por no estar tan en forma ni ser tan “buena” en los workouts como los demás participantes. Pero eso cambió por completo: empecé a tomarme mi tiempo y a escuchar a mi cuerpo.
Después de un par de semanas, todo se volvió más fácil porque pasó a formar parte de mi nueva rutina. Mi pareja, Sam, que también se unió al desafío, me ayudó muchísimo compartiendo consejos y recetas con otros participantes en el chat grupal, y eso también marcó la diferencia.
Como hice partícipes a las personas de mi entorno desde el principio, nadie se sorprendía cuando decía que no iba a beber o que llevaría mi propia comida. Tuve un momento de debilidad en una cervecería al aire libre y casi caigo en la tentación de beber una cerveza.
Pero me detuve a tiempo y pensé: “¿Por qué no tomar una sin alcohol? Me quitará el antojo”. Y así fue.
Para mí, encontrar alternativas más saludables en esos momentos de “debilidad” fue la clave del éxito».
Logros que van más allá de los números
«El desafío de transformación me ayudó a perder casi 16 kilos, y ahora que ha terminado, mi vida es muy diferente. No solo cambió la forma en que me ven los demás, sino también la forma en que me veo a mí misma.
Hoy me siento mucho más segura de mí misma, y no solo por el peso que perdí, sino por todo lo que cambió en mi mente. Ahora tengo una perspectiva muy distinta sobre la alimentación y el ejercicio. Venía de una relación complicada con la comida, con alimentos que consideraba prohibidos y muchas restricciones.
He aprendido que cualquier alimento puede formar parte de una alimentación saludable si se prioriza el equilibrio y la moderación. Ya no voy por el supermercado clasificando los alimentos como “buenos” o “malos”; mi pensamiento ya no es tan extremo.
Y lo más importante es que por fin he vuelto a ser yo misma.
El beneficio más inesperado ha sido la fortaleza mental que desarrollé. Hace poco hice por primera vez el Camino desde Portugal hasta España y recorrí 310 kilómetros. Eso no habría sido posible antes de este desafío.
Hoy mi forma de pensar es diferente: si se me mete algo en la cabeza, me lanzo. De alguna forma voy a lograrlo».
Una nueva perspectiva
«Tengo claro que quiero seguir adelante. El ejercicio regular seguirá siendo una parte importante de mi vida, y también me gustaría probar algo nuevo, tal vez un deporte completamente diferente.
Me he dado cuenta de que el enfoque 80/20 es el que mejor me funciona. Para mí es importante priorizar mi salud en la vida cotidiana con decisiones que me hagan bien tanto al cuerpo como a la mente, pero con cierta flexibilidad y sin restricciones ni reglas estrictas».

Mi consejo: encuentra tu propio camino
«Aprende a identificar lo que tu cuerpo necesita. Ponte objetivos realistas y no te olvides de disfrutar del proceso. Estamos vivos y sanos, y eso significa que podemos movernos. Deja atrás los prejuicios y anímate a probar cosas nuevas. Y recuerda: con pequeños pasos puedes llegar muy lejos de un modo sostenible».