Entrenamiento y alimentación – La importancia de los nutrientes

El entrenamiento duro y con inteligencia solo forma la mitad de un cuerpo atlético. La otra mitad se basa en una nutrición sana y orientada a tus objetivos. Tanto si quieres ser más rápido, fuerte o persistente, como si quieres perder grasa o ganar musculatura: tu dieta tiene un papel clave.

¡No separes el entrenamiento de la alimentación!

Mucha gente hace ejercicio sin pensar en lo que come. Algunos no entienden lo importante que es; otros simplemente no lo quieren saber. Sin embargo, lo cierto es que no vas a poder conseguir los resultados deseados si solo te centras en una parte. Entrenamiento y alimentación deben estar en armonía. Hacer ejercicio solo no lleva a los mejores resultados (esto es aplicable tanto a la creación de músculo y pérdida de grasa como al rendimiento).

Además, si no expones a tu cuerpo a los estímulos físicos adecuados, ni con una dieta orientada a tus objetivos y de gran calidad conseguirás los resultados que quieres. Es una interacción simple y compleja a la vez: los estímulos físicos establecen señales de adaptación en el cuerpo y una dieta adecuada le proporciona los nutrientes necesarios para que el proceso sea eficaz.

En esa serie te hablaremos de los conceptos más importantes y fundamentales en lo que se refiere a los alimentos y la nutrición. Como free athletes es esencial que tengáis unos conocimientos básicos sobre el tema. Empezaremos con una introducción general del campo de los nutrientes. Proporcionan energía, sirven como material de construcción y regulan algunos procesos metabólicos importantes del cuerpo.

¡Todos los nutrientes son importantes!

En un nivel básico se puede hacer una diferenciación a grandes rasgos entre macronutrientes y micronutrientes. Los primeros incluyen hidratos de carbono, proteínas y grasas. Aportan energía al cuerpo humano y esta se mide en una unidad llamada caloría o kilocaloría (kcal).

El segundo grupo incluye las vitaminas, minerales (y oligoelementos) y fitoquímicos. Aunque no aportan energía como lo hacen los macronutrientes, no podríamos vivir sin ellos. Cumplen funciones muy diferentes en todo el cuerpo: el transporte, la recuperación y conversión de energía no sería posible sin los micronutrientes.

Muy a menudo se dice que ciertos nutrientes solo tienen propiedades malas o buenas, y muchos tienen muy mala reputación. Sin embargo todos los macro y micronutrientes tienen una gran importancia en el cuerpo y son esenciales para el organismo humano – y solo pueden trabajar de forma eficaz juntos.

Por eso tu dieta debería incluir como norma general todas las sustancias. Mientras que de algunos oligoelementos, por ejemplo, solo son necesarios unos pocos microgramos, de los llamados macronutrientes son necesarios varios gramos, que es muchísimo. Solo porque una sustancia pueda ser dañina o tener efectos adversos en una determinada cantidad (p.ej. la grasa cuando se acumula), no convierte a ese nutriente en «malo» por completo

¡No es solo cuestión de entrenar!

Existen grandes posibilidades en lo que respecta a la calidad, cantidad e interacción de los nutrientes. Si se explotan todas estas posibilidades, la alimentación va más allá de la pura satisfacción de las necesidades físicas y se convierte en un instrumento que te permite controlar mucho. Cuanto más precisa sea la adaptación de la calidad y la cantidad de cada nutriente a las necesidades del cuerpo, el cuerpo se puede adaptar mejor a las influencias externas y rendir como el que más. Esto no solo afecta al rendimiento atlético y a la apariencia exterior, sino que tu capacidad para pensar y concentrarte, tu bienestar y tu salud tienen influencias de lo que consumimos día a día, a corto, medio y largo plazo.

El médico griego Hipócrates ya lo resumió perfectamente hace 2400 años:

Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina. Hipócrates

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