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"Me rescató de uno de mis peores momentos" - La transformación de Bilge

BILGE HEAD

Cuando Bilge empezó su entrenamiento con Freeletics, estaba atravesando su peor bache emocional. Se sentía descontenta con su cuerpo y padecía de problemas de salud mental. Le hacía falta algo para reanimarse y sentirse ella misma de nuevo. Esta es su historia.

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"Al principio, Freeletics me pareció lo más difícil que había hecho en mi vida".

Mi primera experiencia con Freeletics tuvo lugar en Múnich, cuando unos amigos me invitaron a entrenar con ellos. Yo no era deportista en absoluto, por lo que fue para mí sumamente difícil. Mi primer entrenamiento fue Aphrodite, y me tomó casi tres horas completar únicamente la mitad.

Permanecí un tiempo con Freeletics, pero las personas con quienes entrenaba dejaron de hacerlo, así que perdí mi motivación. Rápidamente volví a sumergirme en una grave depresión. Me sentía infeliz y subí considerablemente de peso. Nunca antes me había encontrado en un punto tan bajo. Llegó un momento en el que, literalmente, no podía ni siquiera levantarme de mi cama. Comencé a ir al gimnasio regularmente, pero, al no ver los resultados que buscaba, me desmotivé, sintiéndome aún más incómoda conmigo misma.

"En el campo de entrenamiento, todos somos iguales".

Un día, me topé con una newsletter de Freeletics que reavivó mi interés. Pensé que, dado el punto en que estaba, no tenía nada que perder. Encontré otro grupo de entrenamiento en Múnich y me resultó muy inspirador descubrir las distintas historias de aquellos con quienes entrenaba. Cada quién tenía sus propios desafíos así como un nivel distinto. Sin embargo, en el campo de entrenamiento, todos éramos iguales y podíamos empujarnos el uno al otro para llegar cada vez más lejos.

"Iniciar siempre es lo más difícil".

Rápidamente acepté que, con respecto al grupo de entrenamiento, yo era una de las integrantes que estaba menos en forma. Siempre terminaba de las últimas e incluso sufrí algunas lesiones por exigirme demasiado y no concentrarme en la técnica. No obstante, a pesar de lo increíblemente difícil que esto me resultaba, seguí esforzándome, de manera que, cuando comencé a notar los resultados, supe que todo había valido la pena.

Estaba fascinada al ver que mis tiempos mejoraban, y sentía una emoción increíble al ganar una estrella; se volvió adictivo. Aprendí a apreciar los pequeños logros en mi trayecto, como cuando hice mi primer Jumping Pullup, ¡me creía la reina del mundo! Trabajé muy duro para llegar a este punto, por lo que esto me brindó una gran sensación de éxito.

Finalmente, el tiempo de enfrentarme a Aphrodite llegó de nuevo. Para mi sorpresa, completé el entrenamiento en tan solo 26 minutos (¡sin duda mucho menos que las tres horas que me tomó completar únicamente la mitad del entrenamiento unos cuantos meses antes!) Me dije: "¡Wow, si puedes lograr esto, puedes lograr cualquier cosa!"

"Si entrenar fue duro, cuidar mi nutrición lo fue todavía más".

Siempre tuve malos hábitos alimenticios, y yo era consciente de que esta era la causa de mi sobrepeso. Sin embargo, no sabía cómo cambiar. Cuando comencé a entrenar con el grupo, sentí la presión de comer sanamente y tuve que aprender a no sentirme culpable al darme un pequeño gusto ocasional.

Mi dieta cambió mucho durante mi trayectoria con Freeletics. Entendí que podía comer lo necesario para saciarme y aún así perder peso, se trataba únicamente de elegir las opciones saludables y de cocinar en lugar de ordenar comida o comer fuera. Me di cuenta de que la nutrición es mucho más que un combustible para el entrenamiento. Cuando me alimentaba bien, mi humor mejoraba y me sentía mucho mejor conmigo misma.

"Entrenar con un grupo no solo mejoró mi salud física, sino que también mejoró mi salud mental".

Más que cualquier workout, la batalla más grande para mí fue con mi salud mental. La depresión me impedía levantarme de la cama cada día y noté que constantemente me enfrentaba a la tentación de rendirme. Los medicamentos no ayudaron. A final de cuentas, lo único que hizo que me volviera a sentir yo misma fue entrenar con el grupo. Estar en forma no tiene que ser una empresa solitaria. Si entrenas con la gente correcta, todos pueden lograr más.

El grupo contaba con mi presencia cada día; estábamos en esto juntos y no asistir era decepcionarlos. A pesar de mi falta de condición física y de lo débil que me sentía, ellos me acogieron, me apoyaron y me motivaron, de manera que aprendí a hacer lo mismo por ellos.

Creo que es muy importante mantener el diálogo abierto sobre los efectos positivos del ejercicio en la salud mental. Es sencillo pretender ignorar el problema. Sin embargo, todos tenemos nuestros conflictos internos y, en muchos casos, el ejercicio puede ser una gran ayuda. La salud mental en el deporte no debería ser un tema tabú. Me alegra que cada vez se hable más del asunto, porque así se normaliza y esto ayuda a que los afectados se sientan menos solos. No me atrevería a decir que el ejercicio es la cura para los problemas de salud mental, pero, en mi experiencia personal, definitivamente fue la mejor terapia.

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