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¿Necesitas un café para empezar el día?

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Una imagen mundialmente conocida: temprano por la mañana, suena el despertador. Todavía medio dormido, te frotas los ojos con las manos y empiezas a prepararte mentalmente para hacer un workout de Freeletics. Pero antes de nada, lo primero que haces es… tomar una taza de café. Desde amas de casa hasta Atletas profesionales, directores de alto nivel y mujeres trabajadoras, la mayoría de las personas no pueden empezar el día sin tomar una taza de café. La pregunta es, ¿por qué? ¿Qué es este brebaje mágico y cómo consigue que nos sintamos tan vivos? Antes de tomártelo, sigue leyendo y descubre las respuestas.

¿Qué es la cafeína?

La cafeína es un estimulante natural que se encuentra generalmente en la planta de cacao, de guaraná y en la hierba de mate. Sin embargo, es probable que sepas que la cafeína es un ingrediente del té verde, del mate y, por supuesto, del café. Pero, ¿cómo pasa la cafeína de la planta a tu taza? Te lo contamos en pocas palabras: la planta del café produce “cerezas rojas”, que cuando se abren, muestran dos granos verdes. Después de cosechar estos granos, se procesan utilizando un método seco o húmedo. El método más sencillo es el método de secado al sol, que se aplica a granos con menos sabor y de menor calidad, mientras que el método húmedo se utiliza para granos de alta calidad. Aquí los granos se separan de la pulpa y se trasladan a una cuba de fermentación para eliminar el mucílago. Al final se tuestan para conseguir los aromáticos granos marrones que conoces y que tanto te gustan.

Café en el cerebro

El aumento de energía que recibes con el café se debe a un receptor en el cerebro: la adenosina. La adenosina es un neurotransmisor que relaja el cerebro y hace que te sientas cansado. Cuanta más energía queme tu cerebro, mayor será la concentración de adenosina y más cansado te sentirás. Suena lógico, ¿verdad? Presta atención, aquí es donde la cafeína entra en acción. La cafeína se asienta en los receptores de adenosina de tu cerebro y los bloquea. Esto significa que se libera menos adenosina, dejándote más alerta. Al mismo tiempo, cuando la cafeína se asienta en los receptores de adenosina, libera una cascada de señales dentro del cerebro que te estimula y te mantiene despierto. Lo que no sabe la mayoría de las personas es que los niveles de energía no aumentan realmente a través de la cafeína – solo te sientes menos cansado debido al bloqueo de los receptores en el cerebro. Intenta imaginártelo la próxima vez que te tomes un café.

Atención Atleta: ¿qué ventajas tiene para ti?

Más rápido, más alto, más fuerte: la cafeína también tiene ventajas en el deporte. La ciencia ha demostrado que el rendimiento atlético y la resistencia aumentan durante 20 minutos después de consumir cafeína. Como la sensación de cansancio está bloqueada, los Atletas pueden entrenar durante más tiempo y más duro. Pasamos de buenas noticias a fantásticas noticias: no hay efectos negativos como la deshidratación o el desequilibrio causado por la cafeína. De hecho, existen más ventajas: la sustancia dilata las arterias coronarias del corazón que son responsables de suministrar sangre al corazón. Cuanta más sangre reciba el corazón, mayor es la presión arterial. Muchas personas dirán: “¡Esto es peligroso!, pero para los Atletas, tener la presión sanguínea alta durante el entrenamiento o durante una competición puede ser una ventaja, ya que los músculos reciben más oxígeno y trabajan con más eficiencia.

¿Cuánto tarda la cafeína en surtir efecto?

Lo has adivinado: depende de la cantidad y de la frecuencia con la que consumes cafeína. Una taza de café contiene entre 100-200 mg de cafeína. Desde el momento que te tomas esa taza, tarda unos 20 minutos hasta que sientes los efectos. ¿Y cuánto dura el efecto? Lo más probable es que experimentes un pico de energía durante una hora hasta que la cafeína sea absorbida directamente por el torrente sanguíneo.

¿Crea adicción la cafeína?

Uno de los mitos más comunes es que puedes convertirte en adicto a la cafeína. La realidad: la cafeína tiene un potencial de dependencia muy bajo y esta dependencia existe si la consumes diariamente en grandes cantidades (alrededor de 8 tazas al día). La razón por la que consumir una cantidad normal de cafeína no genera ninguna dependencia, se debe a la concentración de las hormonas de la felicidad, la dopamina y la adrenalina. Existen otras sustancias que generan dependencia  y que provocan una mayor concentración de estas hormonas, generando un efecto gratificante que el cerebro recuerda y que por tanto quiere que se repita tan a menudo como sea posible. Puesto que la cafeína distribuye solamente una cantidad muy pequeña de hormonas de la felicidad, no tiene lugar el efecto de recompensa. Sin embargo, es la sensación que nos genera el café lo que nos hace querer más.

Advertencia: ¡el peligro está en cómo lo bebes!

Actualmente el 80% de la población mundial consume productos con cafeína cada día, donde el sabor amargo natural queda oculto con edulcorantes como el “azúcar” – y todos conocemos los peligros que eso conlleva. Disfruta de tu café como debe ser: orgánico, de comercio justo y puro.